sábado, 24 de diciembre de 2011

Ver De Espíritu

Conforme más se acerca la fecha, más incrementa el caos vial, los centros comerciales saturados y la gente comienza a sufrir achaques relacionados al estrés de la temporada. Las agendas de negocios intercambian las reuniones con clientes por potenciales fiestas bacanales denominadas "Convivios". La competencia de tener el mejor arreglo de temporada se evidencia en todas las casas: árboles atorados de luces intermitentes, bombas y otros adornos con cantidades de cajas envueltas en moñas y papeles multicolor. Todos los ahorros bancarios que hubo durante el año se derrochan en tiendas de ropa, accesorios, electrónicos y otros. No queda atrás esos comerciales de radio que se repiten constantemente al punto de aborrecer y decidir apagar la radio por un buen tiempo, ni esos otros en los que una voz masculina recuerda a todos que es época de "dar y recibir", no cualquier cosa, sino joyas y otros lujos que son visualmente atractivos y definitivamente sacan a relucir el "glamour" de quien los viste. 

Pero existe otro lado más sensible e incompatible con todo lo que menciono arriba. En este lado, hay un grupo de gente que cambiaría cualquier regalo ostentoso y materialista por un minuto más con su ser querido: Su hermano, sus hijos, sus nietos. Hay gente que desearía que pudiesen tener lo posible para hacer feliz a sus hijos que tendrán que pasar una noche en la que todos "dan y reciben" con las manos vacías. Hay otras que temen que probablemente esta noche sea de las últimas noches de sus vidas, y deban resignarse a un estómago vacío y una noche fría. Este lado es un lado que muchos se hacen de la vista gorda y la mirada indiferente. Sin embargo, aunque no crean, en este lado existe una felicidad resplandeciente y mucho más natural que el lado comercial de la temporada; aquí aceptan la condición humana sin prejuicios, y resaltan inmensamente el significado real de ese día que todos conocemos como Navidad: Aprender a apreciar la vida misma. 

Porque aunque sean muy contrastantes cada uno de los lados, hay una enseñanza noble en todo esto, que hasta la misma religión moderna ha tergiversado a su forma pero su significado sigue siendo el mismo: Hoy se celebra el nacimiento de Jesucristo. Más allá de eso, hoy nace la nueva vida. Pero ¿Qué es la vida? ¿Lo han considerado alguna vez?

Deberíamos de desconectarnos de todo ese materialismo un momento y analizar esto con un poco de mente y mucho corazón: La vida es el conjunto de experiencias que conforman a un ser humano, y dependiendo el foco que le den a su camino en la vida, son los resultados que obtienen. Algunos nacen con recursos privilegiados y otros con carencia de recursos, pero al final la vida es lo que la persona decide que hacer con esos recursos. Conozco gente de dinero que vive vidas miserables y materialistas, desconectadas de sus seres queridos a cambio de viajes a lugares exóticos y accesorios que deslumbran los ojos, pero no el alma. Y por otra parte, conozco gente de escasos recursos que vive la vida honradamente con una sonrisa de oreja a oreja, agradeciendo con humildad cada instancia de su vida y las experiencias recurrentes con la gente a su alrededor. ¿Quién será más feliz? ¿Que vale mejor al final del día?

Pienso que este día es el más apropiado para evaluar realmente qué es el espíritu navideño en cada uno de nosotros. Yo considero que el verdadero espíritu navideño no está en que tan lujoso o que tan novedoso es el regalo que le diste a tu ser querido, ni en que tantos juguetes recibirán los niños esta noche, sino está en agradecer que esas personas a las cuales les quieres brindar felicidad y cariño estén allí contigo en esos momentos. Difícil es pensar de tantas personas que ya no están en vida con nosotros o bien que siguen vivas pero están muy lejos de un abrazo caluroso. El mejor regalo que pueden dar es vivir y compartir sus vidas con otros, con mucho amor. Los niños con el tiempo comprenderán las acciones de los adultos, pero únicamente si desde pequeños se les enseña a apreciar más la esencia de vivir esta efímera vida, a ahogarlos en un derroche de juguetes que no estimulan su esencia humana.

Aprovechen al máximo estas épocas, gocen más allá de todo el caos de la temporada, el hecho que están vivos y que están rodeados de gente que aman, que viven el hoy mismo, y que el mañana será provechoso si cultivan hoy ese amor por vivir. Porque si aprendemos a valorar la esencia humana de vivir los momentos gratos, sabremos que es más enriquecedor el haber dejado una huella de buenas enseñanzas en esta vida con una lección, un abrazo, un te quiero, o una simple sonrisa, que cualquier objeto que pueda ser envuelto en papel de regalo.

Hoy, a media noche, nace una nueva vida. Les deseo a todos que logren abrazar y aprender a recibir una nueva vida, con reflexión y con mucho espíritu. 

Feliz Navidad a todos, y bendiciones en sus vidas y en su espíritu.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Dura Lex, Sed Lex

En un hospital de Guatemala, al final del pasillo, en la unidad de cuidado intensivo, se puede observar una mujer conectada a un electrocardiograma, que pulsa continuamente un tono constante y en tempo. Esta mujer lleva ya algunos años conectada a un respirador artificial, ya que no han logrado que responda por sus propios medios. Los rescatistas la fueron a encontrar tirada enfrente de la Corte de Constitucionalidad, al lado de una espada rota y una balanza, con su vestimenta blanca rasgada y manchada de sangre. Cuentan las enfermeras que esta mujer entró en coma el día que se perdió la esperanza de tener un país con justicia plena; tan pronto escuchó un ciudadano común decir enfrente de ella "Me vale un carajo el país", rompió en llanto, cayó de rodillas, hizo una plegaria al cielo y quedó tendida en el suelo, ante la indiferencia de muchos que presenciaron la escena y la dejaron abandonada, al cruel filo de la muerte.

De cerca se puede ver su semblante sereno, pero preocupante. En su mano, a puño cerrado una nota. Constantemente resbalan lágrimas amargas por su pómulo, como si tuviese empatía por cada uno de los que fallecen diariamente en la calles de su país. De vez en cuando se asoma uno que otro héroe de la patria a rendirle respeto, no sin antes bajar la cabeza de la vergüenza de ver a madre Ley soberana, postrada en un lecho de muerte, balanceando su vida por un pequeño y frágil hilo entre aquí y el más allá. Afuera del hospital, miles le rinden tributo con altares hechizos, en esquinas escondidas, por temor a represalias. 

Este hospital no es ajeno a la tragedia humana: diariamente desfilan víctimas por sus pasillos, cuales fueran modelos de una pasarela grotesca y macabra. Y seguramente la madre Ley escucha, mas no reacciona, los sollozos de tantos civiles caídos en manos de la delincuencia y la impunidad. Si los diarios fueran revistas de moda, lo "in" sería un balazo en cualquier parte del cuerpo a cambio de un celular inteligente. La supuesta Autoridad del país ya ni siquiera se recuerda que por culpa de él y de muchos previos a su reino, la madre Ley es la que yace ahora en una cama a punto de morir. No, lo único que le importa a la Autoridad es poner la ley en subasta, para venderse al mejor postor. Mientras tanto, los candidatos al siguiente período de reino, ponen a sus esclavos en sus guaridas a preparar brebajes, joyas y objetos inútiles para luego poder regalar estos a un pueblo confuso pero fácil de convencer. 

El rumor en la calle es que el día de la Fiesta Electoral, alguien conocido se colará como supuesto Doctor en el hospital donde duerme en una comatosa profunda la madre Ley, y le colocará en su solución intravenosa, un veneno tan mortal que ni mil santos haciendo mil milagros podrán recobrarle la vida jamás. Lo más irónico es que todos saben quien es este despiadado espía, pero nadie está dispuesto a detener su hazaña. El supuesto héroe que podría salvar el día actualmente se encuentra haciendo una sesión de fotos, probándose cientos de corbatas de distintos colores, esperando encontrar la que más luce con su "look" patriótico. 

Los únicos que quedan, capaces de detener este asesinato premeditado, es el pueblo mismo. El problema está que ni el mismo pueblo tiene conocimiento que la madre Ley se encuentra en su lecho de muerte. Para muchos, la madre Ley continúa erguida con orgullo en los estandartes de justicia del país, cuando lo que realmente esta en su lugar es un maniquí de tienda pintado en "grafitti" blanco, con una espada de juguete y un mantel de fiesta pagana como vestimenta. Y los que conocen donde se encuentra actualmente la futura difunta madre Ley, solamente les queda resignarse a la decisión del pueblo.

En un periódico local, una periodista escribe su última nota: el obituario de la madre Ley. El obituario comienza así: 

"Aquí yace el último respiro de un país soberano, donde el justo se apremia y el culpable se juzga. Crueles aquellos que la dejaron morir sin piedad alguna, y se entregaron con brazos abiertos a la indiferencia y la resignación. En sus corazones, la culpa de que lo que alguna vez fue un sueño de pocos, hoy es pesadilla de muchos. Dura Lex, sed Lex, acta est fabula. Requiescat in pace." 

Imprime dicho obituario y lo dobla sutilmente en tres, insertándolo en un sobre blanco, el cual contiene también su carta de renuncia. Se la entrega en la mano a su editor, con un gesto de despedida, se ajusta su bolso con todos sus recuerdos y sin más que hablar, cruza por última vez las puertas de la oficina y sale al mundo, con el corazón en la mano y cruzando los dedos para que nunca se llegue a publicar dicho obituario.

En un hospital de Guatemala, al final del pasillo, yace nuestra Justicia. En su puño una nota, que nadie ha querido arrebatarle, porque al verla caen rendidos en lágrimas. Solamente una palabra es suficiente para entender que todo esto, vale para que nuestra madre Ley ofrezca su vida entera. Una palabra escrita en una nota, a puño cerrado de una mujer moribunda, la cual deletrea:

Esperanza

Dura Lex, sed Lex, semper. 

viernes, 2 de septiembre de 2011

Piratería Anónima Parte 1: ¿Real o Hechizo?

Me imagino sentado en un cuarto con gente diversa, en un silencio casi mortal, donde levemente se puede divisar por la ventana vendedores ambulantes y mercaderes de mal aspecto promocionando sus 5 películas por Q100 en estrenos taquilleros. Me hacen levantarme para mi confesión. Me ajusto la chaqueta, pongo la frente en alto y digo: "Soy Rodrigo Martinez y soy un ex-consumidor pirata en recuperación. Hace seis meses consumí mi última película pirata". Todos me aplauden y me reconfortan con palmadas en la espalda. Pero al final de cuentas el orgullo es propio, y es cierto. De hace un tiempo para acá, he intentado (y afortunadamente logrado) evitar comprar productos piratas. Eso incluye hasta incluso, descargar software para mi PC, o aplicaciones para mi móvil. Todo pagado, todo de mi sueldo, y todo sin arrepentimiento.

 

Muchos comparan la piratería con la moral, y se ven constantemente en anuncios en los cines y en los DVDs. La famosa frase infantil "tengo un papá pidata" ya se ha convertido en un cliché de la sociedad latinoamericana moderna. Pero detrás de los anuncios hay algo muy claro, que tal vez no lo expresan tan bien como los anuncios de prevención de consumo de tabaco o drogas, y es que la piratería es también un mal latente en nuestras sociedades. Es un mal a nivel económico de grandes proporciones y desafortunadamente, tanto el productor como el consumidor no se han puesto de acuerdo al momento para evitarla. 

El problema es sencillo, pongamos el ejemplo: una productora de cine lanza un "éxito taquillero" al cine, habiendo gastado una millonada para una hora y tantos minutos de entretenimiento audiovisual. Para poder obtener un retorno de inversión, calculan que la película debe producir el 100% de ingresos en un lapso de tiempo, y un 20% adicional en meses/años posteriores. Para esto se hace una distribución masiva a todas las salas de cine del mundo, con estrategias de mercado muy fuertes. La hora de la verdad llega, y en muchos países podrán tener sobreventa de taquilla por algunos días, y luego esto merma mucho más pronto de lo esperado. Sin embargo, en otro lugar desconocido por ellos, comienza una distribución masiva de su "éxito taquillero" sin la calidad de imagen y sonido con que se lanzó originalmente, y con un retorno de inversión de 0% a la productora. Pero si se realiza una encuesta, el 100% del público esperado a visualizar la película la ha visto y emite sus críticas. Ante la productora, este "éxito taquillero" fue un fiasco, y probablemente los fanáticos de esta película ya no tengan una secuela esperada. Lo más insólito, gente que no pagó por ver la película en el cine hace comentarios en medios de comunicación como "está malísima: mal sonido, malos efectos, mala calidad de imagen" o "devuélvanme mi dinero. ¡Ladrones!". ¿Cual dinero? ¿Qué ladrones? Es obvio suponer que todo esto es la consecuencia de la piratería.

Pongamos ahora el ejemplo aplicando la "piratería" en un caso fuera del contexto pirata común: Vamos al supermercado, y vemos que la bolsa de frijoles tiene un precio alto, mucho más allá de nuestro presupuesto. Así que nos vamos al "mercadito" de al lado, donde conseguimos la "misma marca" de frijoles a un precio imposible de creer. Vamos a casa y preparamos los frijoles en la cacerola, con cebolla y ajo, listos para servir. Ya en la mesa, le damos el primer bocado a nuestros frijoles solo para sentir una textura porosa, chiclosa y plástica. Cual es nuestra sorpresa que nuestros frijoles resultaron ser bolitas de poliestireno expandido (o coloquialmente conocido como duroport) pintados de café. Nos sentimos insultados, molestos, estafados. Pero, ¿Saben qué? Aunque lloremos, hagamos un berrinche y regresemos al "mercadito" a reclamar nuestro dinero de regreso, vamos a ir a gastar hígado y tiempo por gusto. Y luego entre todo ese desborde de pensamientos y molestias nos llega la pequeña espina inevitable en el subconsciente que cuesta mucho aceptar y que preferimos evadir con hipocresía, que nos dice: "La culpa es nuestra".

Un ejemplo más, para continuar con el impulso: Eres un artista que ha dedicado años a su arte, con mucho sudor, y has sacrificado mucho por lograr tu primera obra: Un cuadro de 5 metros hecho con matices hermosos, con una técnica única y primera en el mundo, y sabes que es tu obra maestra, probablemente valorada en miles de dólares. Haces una exposición y colocas tu obra maestra en el centro, a la vista de todos, mientras comienzas a hacer relaciones públicas con los asistentes. Termina la exposición y te sientes algo decepcionado que, a pesar de recibir muchos halagos, tu obra maestra sigue allí, intacta, sin un comprador potencial. Días después sales a la calle, y cerca del parque divisas un hombre vendiendo imágenes impresas. Te asomas a observar y sientes un dolor fuerte en el estómago, casi nauseabundo cuando ves a tu "obra maestra" mal impresa en papel corrugado, en un tamaño mucho menor, vendiéndose a míseros centavos, que incluso por ironía de la vida, nunca van a llegar a tu bolsillo. ¿Cómo se sentirían si esto les pasara a ustedes?

¿Saben qué? Yo no escribo esto para cambiar formas de pensar, más que presentarles mi punto de vista. Hay muchos allá afuera que son felices comprando producto pirata, y lo hacen porque sencillamente la vida es tan difícil hoy en día que una ida al cine definitivamente es un lujo de pocos. No los juzgo, tienen razón de hacerlo. El problema es que hay que definitivamente llegar a un punto intermedio, donde nos pongamos de acuerdo el productor con el consumidor. Porque en el contexto menor es solo un disco compacto con una película de mala calidad, pero en el macro contexto, practicar un estilo de vida pirata es plantarse el guante y aceptar que uno recibe lo que uno da: a menor, menor y a mayor, mayor ¿No creen? En la vida es imposible plantar una piedra para que crezca un roble. Quien encuentre la fórmula definitivamente será un mago y el producto es nada mas que un hechizo. ¿Por qué creen que se llama hechizo? Por la sencilla razón que no es real. 

Personalmente soy feliz de mi decisión de evitar la tendencia pirata, porque siento que como consumidor al hacer las cosas por la vía legítima me permite obtener un buen producto o servicio, y de no ser así me da todo el derecho de poder reclamar al respecto. A mi me gusta vivir una vida real, que me mide exactamente dentro de mis capacidades para obtener lo que quiero. Una vida hechiza eventualmente se desploma, porque no tiene los fundamentos apropiados para crecer encima de ella. 

¿Que prefieren ustedes: real o hechizo?

miércoles, 31 de agosto de 2011

La Sociedad de los Votantes Muertos

Caso real, nombre ficticio: Doña Arnulfa Seferina Victores de Paz recibió hace unos días por la mañana una notificación por parte del Tribunal Supremo Electoral donde le invitaba cordialmente a presentarse el 11 de septiembre del 2011 como buena ciudadana, a emitir su voto por el candidato de su preferencia. La notificación la recibió su nieta, Magdalena Víctores, quien la tomó y no supo si soltar una carcajada o sentirse consternada. Que les parece que Doña Arnulfa no iba a poder asistir el 11 de septiembre, debido a que sufría de una enfermedad que todos los humanos tienen y que desafortunadamente a ella le había llegado casi 15 años atrás: había fallecido. 

Magdalena pensó: "Esto es un error poco usual", pero cuando se dio cuenta como ella habían miles de casos similares de gente que había sido citada desde el más allá para elegir al siguiente líder del pueblo de Guatemala. Se preguntan ustedes ¿Como pudo ser posible esto? ¿A qué estamos destinados estas próximas elecciones? ¿Fraude electoral? No lo sabemos. Lo que si sabemos es que la "desinformación" es la que causa que luego tanto la autoridad como el pueblo tengamos información falsa y comencemos a asumir posturas de crítica y decisiones erróneas sin realmente buscar la verdad. Este caso específico se debió a que seguramente el Registro Nacional de las Personas no permitió realizar una comparativa de bases de datos con el Tribunal Supremo Electoral para filtrar y tener un listado de ciudadanos registrados con mayor precisión. 

Sucedió hace unos días que recibí por correo una imagen del diario cubano Granma con fecha 24 de Agosto donde publicaban en primera plana la supuesta colaboración de fondos del presidente venezolano Hugo Chavez a la campaña política de Manuel Baldizón. Personalmente tuve serias dudas de la veracidad de este artículo, por lo que decidí buscar si realmente el Granma había impreso dicha portada. Cual fue mi sorpresa que la portada del Granma era esta. Afortunadamente tengo el recurso de Internet para eventualmente toparme con la inminente verdad, pero me pregunto ¿Cuántas personas dieron por hecho esta noticia? Miles seguramente. Yo no comparto la ideología política del candidato involucrado en esta "noticia" pero es absurdo asumir la noticia como algo verídico, no sin antes ir al recurso original. 

A mi me gusta corroborar la verdad, porque la verdad es la única que a mi me convence. Pero muchos guatemaltecos les encanta vivir en el chisme, y de esto crean una gran novela, difaman a una persona, la denigran ante el pueblo y la destruyen completamente. No solo a nivel político, sino a nivel social. Vamos a entrar al caso famoso de Cristina Siekavizza. Todos saben que desapareció un día de la nada, y algunos de los eventos consecuentes a su desaparición. Sin embargo, hasta la fecha he escuchado miles de historias distintas donde culpan al marido, o que fue femicidio, o que ella le era infiel al marido, y así en adelante. La incompetencia de las autoridades forma una gran parte para que se den este tipo de historias sin fundamento, pero también es el resto de la gente que se encarga de buscarle una trama novelesca solo para alimentar las conversaciones en las reuniones sociales, o el cuchubal de señoras, qué se yo. Yo no sé que pasó con Cristina, y solo espero que donde se encuentre, que esté bien y en paz. Y que la justicia algún día prevalecerá y los culpables serán sometidos a ella. Mientras tanto, todo lo que se diga es pura especulación.

Todo esto que menciono, a pesar que no tiene una correlación específica, tiene un punto: la desinformación. Hay mucha gente que se desinteresa el día a día de la verdad, y prefiere leer correos cadena basura, con información a medias, o un periódico amarillista que asume encuestas y noticias con intereses personales. La verdad en Guatemala es muy oculta, porque todos le tienen miedo a verla en la cara.  Si un candidato político pasó de vivir de un hogar de clase media a otro de lujos inmesurables, con un "mísero" sueldo de catedrático, ¿Que tiene de malo? Por si no lo sabían, los mendigos que piden monedas en la calle probablemente son más adinerados que cualquiera de ustedes (hagan la cuenta de Q1 por cinco carros, cada 45 segundos durante un día, por 30 días, es relativamente un sueldo muy ostentoso para alguien que obviamente sabe esconderlo muy bien en una cara sucia y triste). Con esto no intento denigrar a los pobres, porque hay muchos que si definitivamente no tienen ni un céntimo para sobrevivir el día a día, y es obvio que hay que ayudarlos a crecer, pero ese es otro tema. La especulación que manejan los ciudadanos guatemaltecos hoy en día es terrible, carece de fundamentos y son tan poco confiables que es por ello que estas son las horas que muchos no saben qué candidato es el más confiable para las siguientes elecciones. Y por otra parte, las mismas autoridades carecen en ofrecer la verdad entre ellos, por temor a tergiversar la misma información. 

Hasta que no nos demos el gusto de escudriñar la información en búsqueda de la verdad, vamos a seguir siendo un país donde "asumir" es la mejor postura, porque no pelea con nadie, no crea conflicto y como dicen muchos: "Mientras no sea conmigo, me viene del norte". Pero eventualmente cuando comienza a ser un tema personal de cada uno, allí es donde pueden comenzar a arrepentirse de por qué no tienen lo que quieren. Es más ciego el que no quiere ver, sin duda, pero es más tonto el que no quiere hacer. 

La verdad siempre van a tenerla enfrente de ustedes; queda a discreción propia si le quieren dar la espalda o quieren abrazarla. Les recomiendo abrazarla, porque tener la verdad es tener el máximo poder sobre todo lo demás, pero he de advertirles que aceptarla es muy difícil. Es una tarea ardua de pocos, pero solamente queda en ustedes preguntarse: ¿De verdad quiero la verdad?

 

jueves, 18 de agosto de 2011

Pueblo de Viejos

Hace poco leí un artículo donde mencionaban que en el Congreso de la República de Guatemala hay diputados veteranos con una trascendencia de más de 25 años y una rotación de partidos que podrían ser candidatos a novias de pueblo: por todos han pasado y los han probado todos. Tras ver subjetivamente el desarrollo de la contienda electoral y los futuros candidatos de este país, me pongo a pensar: "Este realmente es un pueblo de viejos".

Pueblo de veteranos, de gente con la misma ideología obsoleta de gobiernos democráticos donde palabras como "paz", "seguridad", "desarrollo", "bienestar" ya suenan demasiado trilladas y cansadas que molestan los ojos y los oídos. Regresan fantasmas del pasado a sacar las garras y el hambre de lobo por el poder presidencial de un pueblo donde la mayoría de gente que la conforma ya ni siquiera son contemporáneos de ellos. Y porque aún se avalan al hecho que si no tienes 40 años y eres guatemalteco de nacimiento, no puedes optar al puesto mayor del país.

Comentaba Luis Enrique Cruz (alias Veneno) en su blog, que quería tener 40 años para optar a una candidatura presidencial. Yo también quisiera tener 40 años para poder finalmente hacer algo por mi país, politicamente hablando. Pero por el mismo desgaste que tiene ya la supuesta soberanía ilusa del Estado, pierde uno muy rápido las esperanzas de querer estar en ese asiento. La carrera política en Guatemala no solo consta de ser alguien "supuestamente" preparado para el puesto, sino adicionalmente debe tener un excelente talento para las relaciones públicas, y aprender a ser maestro de las artes de caerle bien a todos. Hay un valor adicional que ninguno de los candidatos tiene, pero ya lo comentaré mas adelante.

Decía yo: "5 años de Ciencias Politicas, 2 de maestría en relaciones internacionales y 2 de doctorado en finanzas y administración pública me dan 9 años de estudio continuo." En el camino, a todo eso ya tendría 42 años, ya podría yo optar a un cargo público, sino pues al cargo público mayor. Pero en el camino, no solo me tocaría largas horas de estudio y sacrificio personal, sino adicionalmente tendría que comenzar a hacer lobby con la manada de lobos que actualmente conforman el gremio político de Guatemala, para finalmente posicionarme en una ubicación estrategica para llegar a ser presidente.

Sin embargo, hay algo que a mis treinta y pico de años reconozco en cuanto a la razón de tener 40 años para optar el mayor cargo político. Es un valor que ninguno de los actuales candidatos tiene, y se agrega al hecho de ser "suficientemente maduro" para el cargo: el servicio a la Patria. Es claro decir que cualquiera que aspira a la presidencia de este país añora con tener un sueldazo, con todos los gastos pagados para dirigir con alta responsabilidad a 14 (casi 15) millones de habitantes durante un período de 4 años. Eso significa que, como muchos descarados lo han hecho, se pueden llenar los bolsillos del traje de casimir inglés, completos a desbordar, de las arcas del Estado. No, no, no, ¡MOMENTO SEÑORES! Es imperativo para cualquiera que esté en el alto mando del Estado velar primordialmente por los intereses del pueblo sobre los propios. Asumo entonces que la verdadera razón escondida detrás de la preparación de 40 años de vida de cualquier ciudadano es porque lo que realmente pide ese puesto como punto PRIMORDIAL es que su labor durante 4 años sea básicamente un servicio social, mejor aún sin remuneración económica. 4 años de 40 es un décimo de vida de preparación profesional, en la que incluye tener al menos esos 4 años suficientes en ahorros personales para servir al pueblo sin pedir algo a cambio.

Por supuesto que ya que lo pongo así, y si eso dijera la hoja de vida presidencial, ninguno de los actuales candidatos le apostaría al cargo. Y he alli el problema: nuestro Estado no debería ser el sueño lucrativo de cualquier político. Guatemala, al ritmo que vamos, ya no tiene la fuerza para soportar otro gobierno que robe y desfalque a millones de habitantes, y que para mas salgan caminando impunes de sus actos. Guatemala ya no tiene la capacidad de albergar otro grupo de ladrones prepotentes y demagogos por otros 4 años. Los últimos gobiernos han hecho del Estado, un ente fallido y vapuleado a causa de sus interés propios SOBRE los del pueblo. Y por esos vivimos con una falsa esperanza, viendo pancartas de colores y slogans populistas al ritmo de canciones del momento diciendo "¡Aún hay mas!", pero desconocemos que realmente ninguno de los candidatos tiene la capacidad para sacrificarse realmente por un pueblo que clama un líder ejemplar.

Si, aún hay mas... Para saquear, tal vez.

Pero yo todavía le apuesto a la esperanza de los jóvenes, que estamos por debajo de los 40, y que ya nos dimos cuenta que este pueblo de viejos solo mañas son. Y lo que los jóvenes quieren es CAMBIO. Solo espero que no se descarrilen en el camino y pierdan el ideal de servir a la Patria, y no que la Patria les sirva a ellos.

Porque al final del día ¿Quién quiere mártires, si solo sirven para caer muertos? Mejor un hombre común y corriente que esté dispuesto a dar todo por su país desinteresadamente, a miles de viejos hombres lobos aterrorizando un pueblo entero.

Viejos, su tiempo se les esta acabando...

Tiempo

Recientemente estuve presente en un funeral de una señora ya ancianita, pero que tuvo muchos años de buena vida compartidos con mucha gente que la siguió hasta su lecho de muerte. Yo personalmente no la conocí del todo, pero me hablaron constantemente de ella, e incluso por lo que me comentaron, me tenía un aprecio especial pese a tan breve tiempo de conocerla. Doña Tonita era todo un personaje, carismática y humilde en su forma, y en todas y cada una de las personas que compartieron tiempo con ella, quedaron impregnadas de su buena vibra y de buenos recuerdos.

El servicio fúnebre fue sencillo, y se le hizo una misa en inglés, a la cual algunos personajes de la sociedad asistieron para rendirle homenaje y compartir sus memorias con y de ella. Muchos compartieron anécdotas de su perspicacia, y su humor tan honesto pero al mismo tiempo tan positivo. Toda una buena experiencia para reconocer a una gran persona en sus vidas. Uno de los asistentes además de compartir memorias, compartió su opinión personal de doña Tonita y dijo algo que me dejó pensando por mucho tiempo y me caló muy profundo. Doña Tonita fue una persona que dio mucho de si misma, con un gran corazón filantrópico hacia el prójimo. Hizo donaciones, regalaba cosas desinteresadamente, pero más allá de eso, regaló a muchos algo que vale más que el oro o cualquier piedra preciosa en este universo; ella regaló su tiempo a otros. A todas y cada una de las personas que ella logró llegar, les dedicó el tiempo suficiente, y a veces en exceso para compartir, escuchar, comprender y vivir con ellos. ¿Quién podría negar que regaló lo más preciado en este mundo? Nadie, definitivamente.

El tiempo es una variable muy curiosa: algunos jóvenes les sobra, y a muchos adultos les falta. El tiempo define con precisión pero sin exactitud la experiencia, y la calidad de vida. El tiempo es esa pequeña variable que puede ser eterna para el ocioso, y minúscula para el productivo. Todos vivimos de acuerdo a lo que el tiempo nos permite, si no es por uno que otro factor que nos limita a cuánto tiempo tenemos permitido vivir. Y por eso va el dicho que "el tiempo perdido, hasta los santos lo lloran". Que bonito pensar que uno realmente tuvo una vida provechosa de tiempo suficiente para haberse dado enteramente y sin egoismo al prójimo. Hoy en día el tiempo es algo que muchos desperdician con malas intenciones: Todos estamos preocupados en cuándo va a salir el siguiente negocio, o bien cuando viene el siguiente pago de quincena. En clase, a los alumnos les pican los pies para salir corriendo a perder el tiempo, sin saber que estan perdiendo el tiempo mismo en no aprovechar la oportunidad de lo que es recibir una educación académica. En el tráfico, la espera del semáforo nos impacienta, nos hace perder la cordura, y comenzamos a utilizar toda la violencia interior para manejar completamente a la defensiva, sin medir las consecuencias. En el trabajo, esa falta de organización tiene a muchos quedándose a horas muy fuera de oficina, terminando un proyecto que probablemente pueda no salir del todo, mientras en casa sus hijos esperan con ansias a que llegue su padre o madre para jugar un juego o compartir con ellos un instante antes de irse a dormir. Y ese momento nunca llega.

Conforme vamos viviendo la vida, no nos percatamos que el tiempo es nuestro mayor valor, es lo que más deberíamos tenerle aprecio. Nos ciegan las trivialidades del día a dia, que muchas veces nos excluímos de grandes memorias con gente querida, velando por intereses propios y egoistas sin sentido. ¿Te perdiste el cumpleaños de tu mejor amigo? ¿No estuviste para la reunión de clase? ¿Te arrepientes de no haber ido a casa con tu familia, haber abrazado a esa persona que hoy ya no está contigo? Estas y miles de preguntas más son hechas para que realmente haya reflexión y ver sin duda que, al final del todo, lo que siempre nos hará falta es tiempo, si no lo hemos aprovechado bien. Habrá un día en que ya el tiempo no exista, y ese será el día que dejemos este mundo. Mientras tanto, aún hay tiempo. ¡Aprovechalo!

miércoles, 6 de julio de 2011

Dicen que la Distancia es el Olvido...

Una canción romántica muy famosa del maestro Roberto Cantoral comienza así, y por supuesto que todos la reconocen porque el talentoso Luis Miguel la incluyó en su set de boleros, mundialmente conocida como "La Barca". Pero hoy no escribo por el romance de esta bella melodía, sino por un análisis sobre qué tan cierta es esta pequeña y célebre frase. Tuve la oportunidad de ver un documental del director finlandés Mikael Wahlforss sobre el conflicto armado de Guatemala, y me pareció curioso ver a ciertas celebridades de la política actual participando en tal documental. Esto fue realizado en 1982-1983 cuando yo tenía nada más y nada menos que 5 años, y era un chiquillo muy llorón y travieso, pero eso es otra historia para otro día.

Guatemala es un pueblo con mucha historia que contar, y mucha de esa historia simplemente hasta la fecha no ha podido contarse, sencillamente porque para optar cambiar la historia, había que silenciarla. Nuestro conflicto armado interno fue intenso, muy violento y ciertamente es algo que muchas familias guatemaltecas han querido olvidar en el transcurso de los años. Y por esta razón es que muchas historias simplemente ya no fueron contadas a nuevas generaciones, por el mismo temor a ser asesinado con la total impunidad que vivimos incluso hoy en día. Hasta la fecha todavía hay mas de algún fantasma que se levanta de su tumba, o fosa común, a perseguir a sus asesinos, pero ya no lo hace con tanta fuerza como lo hiciera en otros tiempos. Y todo esto es porque la fuerza que lo mantenía vivo era su historia, que poco a poco fue dejada en el olvido.

Cada día que pasa nos distanciamos más de aquel período de violencia sangre y muerte que sucumbió al país, y nos adentramos más a futuros inciertos donde existen otros tipos de preocupaciones en la población. Pero el problema está en que ese olvido aparente que nos domina, es la causa que hoy en día nos sigue repitiendo la historia, una y otra vez. Un gobierno malo, uno bueno, otro malo, otro bueno. O tal vez ni siquiera ha habido uno bueno hasta la fecha. Los mismos personajes se repiten, con los mismos jingles, las mismas pancartas, la misma imagen pero hay un elemento que ha cambiado: el público. Hoy en día domina más en la población de votantes los jóvenes, gente que tiene una visión futura, pero carece por contraste de un pasado histórico. Son jóvenes que tenían a lo mínimo 5 años de edad cuando sucedió el conflicto armado, y 15-20 años cuando se firmaron los Acuerdos de Paz. Aunque si realmente hacemos la matemática, esos jóvenes hoy tienen treinta y piquito de años, ya no tan jóvenes ¿O si? Yo puedo decir que personalmente el conflicto armado tuvo pocas repercusiones en mi niñez y juventud: me la pasé mas tiempo jugando con mis hermanas y primos que cualquier otra cosa, o viendo caricaturas por la TV. Solo más de algún recuerdo tendré de un familiar fallecido por conflicto pero que no tuvo relevancia en el desarrollo de mi vida. Imaginen ustedes, si ese es mi caso, ¿Cuántos más como yo habrán allá afuera en una situación similar? No digamos los más jovencitos que nacieron después de 1993, y que apenas vivieron muchos eventos trascendentales para el país con total noción de ello. Estos jóvenes hoy llegan a su mayoría de edad, con la capacidad de voto, y viendo candidatos políticos que los convencen con su elección, sin tener ni la más remota idea del pasado del país y el papel que jugaron dentro de su historia. Su presente es similarmente violento: muerto por asalto, conflicto de narcos, etc. Sin embargo ¿Es olvido o simplemente los padres no se encargaron de transmitir esa historia como tenía que ser?

Muchas veces me decepciono, por más positivismo que tengo dentro de mí, de ver a mi bello país en el estado actual. Me entristece ver compañeros y amigos huir con el dolor en el corazón de dejar a su patria atrás, simplemente porque aquí ya no se les permite vivir en paz. Y esto se repite una y otra vez en mis círculos sociales, a no acabar. Muchos alegan de que el chapín sufre de amnesia selectiva, porque olvidan lo que ha ocurrido en el pasado, pero yo agrego que no solo sufrimos de amnesia sino también de ausencia de historiadores, de gente que vivió un pasado difícil y que ahora ya no tiene como contar la historia. Y como dijo George Santayana "Quien olvida su historia, está condenado a repetirla", el problema es los que no olvidan son los adultos que cuentan como la minoría de voto electoral, mientras que los jóvenes simplemente ¡desconocen completamente la historia porque no la vivieron!

Es entonces decir que si la distancia es el olvido, yo quisiera tanto no concebir esa razón. Porque esa distancia es la que hoy nos condena a cometer el mismo crimen que cometemos cada 4 años y es olvidar la historia por cambiarla. Cambiar de bando no es cambiar la historia, así como muchos ideales modernos se crean en base a mentiras. Solo la historia es la verdadera enseñanza para realmente destinar este país por mejores caminos. Y sin tener quién cuente la historia, ni tener juventud interesada en ella ¿Qué podemos esperar de nuestro destino?

Tal vez si cuentan la historia en forma de bolero, se nos quedará plasmada como se nos quedan pegados los benditos jingles de los partidos políticos que hoy se interesan únicamente en lo más valioso que tenemos como miembros de este país: NUESTRO VOTO. Así que saquen sus guitarritas y a entonar canciones que realmente ameriten ser cantadas por el bien de nuestra patria.

Y a todos aquellos que se fueron del país yo les canto: "Piensa que yo por ti estaré esperando, hasta que tu decidas regresar...".

martes, 5 de julio de 2011

Por siempre Miranda

El ser humano por naturaleza, desde que evolucionó a ser el Homo Sapiens Sapiens que somos hoy en día, ha tenido la facultad no solo de hablar, sino de dialogar y más allá, de emitir una opinión objetiva y subjetiva de cualquier tema o tópico correspondiente, incluyendo sentimientos. No obstante y por fortuna, no todos compartimos esas mismas opiniones y sentimientos y es lo que causa que esa libre expresión tenga sus limitantes. Pero aún así se emiten, causando en muchas formas controversia.

La Carta Magna, asi como las constituciones de leyes de muchos países otorgan el derecho a callar como primordial para cualquier persona, haciendo la observación de que cualquier cosa que se diga puede ser utilizado en su contra como evidencia ante una corte de ley. Este tipo de connotación es muy conocido por ser utilizado como la primera línea que utiliza un oficial en las películas cuando arresta a un individuo: "Tiene derecho a permanecer callado, cualquier cosa que diga puede ser utilizada en su contra...". La lectura de estos derechos se llama el Aviso Miranda, que se deriva de un caso judicial famoso en E.E.U.U. en los años sesenta, donde casi se revoca una sentencia por violación a Ernesto Miranda, debido a que en el momento de su confesión no se le indicó bajo ningún motivo los derechos primordiales que le otorga la Constitución de los Estados Unidos de America. Esto ahora es un requerimiento de cualquier oficial de ley, presentarlo al acusado al momento de ser detenido, para informarle de sus derechos y así mismo librar a la autoridad de cualquier discrepancia futura basada en estos derechos.

Regresando a nuestro diario vivir, muchas personas hoy en día ni siquiera conocen que existe este derecho, y el libre albedrío permite que muchos opinen y se expresen libremente sin percatarse de las consecuencias de sus actos. La era de la información y la tecnología han permitido que hoy en día cualquier persona pueda emitir un comentario o una opinión, y esta pueda ser leída / vista / escuchada por cualquier otra persona alrededor del mundo. Esto, en el amplio contexto, es sumamente peligroso.

La controversia de todo esto está en saber ¿Quién dictamina quién calla y quien dice? Existen reglamentos y leyes que permiten que las personas emitan una opinión objetiva y subjetiva, bajo los medios apropiados y sin generar caos ni problemas mayores. Los antiguos gobiernos permitían a las personas a expresarse libremente en plazas públicas, y pese a que muchos se extralimitaron, allí hubo un libre ejercicio de expresión. El punto es que como seres humanos tenemos derecho a expresarnos bajo ciertas situaciones que no hieran las susceptibilidades de otros. Los medios de comunicación son "medios", pero que ciertamente a pesar que fueron hechos para libre expresión (artística), hay quienes utilizan este medio irresponsablemente para transmitir otras libres expresiones que pueden causar conflictos de intereses, no así como desacuerdos y molestias de aquellos que se sientan aludidos al comentario hecho público.

Decía una amiga y la cito textualmente: "Cuando la controversia es provocada por falta de conocimiento es irresponsabilidad y cuando es fabricada, hipocresía." Y cuando se provoca la controversia con conocimiento y tangibilidad es manipulación. Viendo esto en un contexto más claro: La emisión de una opinión personal en un medio de comunicación debe ser expuesta con mucha inteligencia y abiertamente permisible para crear un argumento, sin la necesidad de coaccionar en contra de personas que posiblemente podrían ser afectadas por dicha opinión. De lo contrario, es incitar a un motín deliberado, que podría ser un acto penado por la ley.

Considero que hoy en día, un comunicador social DEBE tener muy claro que los medios que se le proporcionen para hacer una libre expresión, están regidos bajo ciertas normas y leyes, que a pesar de permitirle expresarse libremente, también lo restringen a mantener de cordialidad y paz entre los mismos que utilizan ese medio para su expresión propia. El abuso de expresión puede ser un acto que indudablemente provoque desde una pequeña acción como lo que sería revocarle el acceso a dicho medio, como proceder legalmente contra esa persona con la ley en su contra.

Hoy en día se nos dan muchas herramientas para expresarnos libremente y así dialogar con diferentes personas de diferentes géneros, con diferentes culturas y diferentes creencias. Algunos tienen títulos universitarios que los califican como profesionales en los medios de comunicación, y estas mismas personas más que cualquier otra, deberían conocer bien sus facultades y derechos como comunicador, a pesar de las diferencias de opiniones y creencias que existan. La diferencia entre nosotros, simples mortales, y un comunicador es que en ellos cae una responsabilidad adicional de ser la voz representativa de cierto género, y por ende también deben saber como comunicar inteligentemente, asumiendo de igual forma las consecuencias que conlleve.

Para todos nosotros, comunicar y expresar es hoy en día indispensable y es un derecho que debería ser considerado un privilegio como tal, ya que habrán todavía muchos en el mundo que no cuentan con la facultad de hacerlo. Debemos sin embargo, aprender a comunicar inteligentemente, ya que hoy en día en este mundo tan complejo y lleno de leyes, aplica la frase de que "Por la boca muere el pez".

Porque muchos podremos hablar, y algunos hablamos más de la cuenta, pero hay que entender que a pesar que el silencio otorga, y que en nuestros países ha otorgado mucho más de lo que debería, también es un derecho que debe ser usado con inteligencia. Hablar cuando es debido, cuando se quiere hablar, siempre y cuando sea la mente la que hable y no el hígado; de lo contrario el silencio pueda ser el derecho que más vas a extrañar.

"Todo lo que diga puede ser usado en su contra...", por siempre Miranda.

lunes, 25 de abril de 2011

Después... de aquí... nos vamos a...

Hoy por la mañana, poniéndome al día con las noticias de las semanas anteriores, logré ver un artículo interesante de Marcela Gereda que se titula "Como el unicornio azul", y me fue más curioso aún ver un comentario en Facebook de un amigo que tuvo problemas de "prepotencia autoritaria" con un policía en el aeropuerto, que hizo nombre a este mismo artículo. Este amigo es nativo guatemalteco que emigró (por dicha) a otro país a explotar su talento como profesional. Pero en su visita de turista a su pueblo natal, no pudo evitar encontrarse con la enfermedad del crimen y la corrupción que cunde este país. Y que bien que ya se montó en el avión y llegó sano y salvo a casa, que lastimosamente no es su tierra, y que seguramente él quisiera tanto que fuera. Pero así como él lo sentiría en su tierra natal, seguro miles de personas viven un malestar diario, una paranoia de salir de casa a esa jungla allá afuera, sin tener la certeza de que esta misma noche regresarán sanos y salvos a descansar a su morada.

Tengo familiares en el extranjero, que viven siempre viendo las noticias de Guatemala con una mezcla de nostalgia y terror. Tengo amistades que se han resignado a no seguir luchando por progresar en este país, y se han trasladado a otros países que los han recibido con los brazos abiertos y les han dado todo lo que alguna vez quisieran haber recibido de su propia patria.  Es inminente pensar que la moda en Guatemala se titula "emigración", y poco a poco se va contagiando en las nuevas generaciones. No es nada nuevo, considero, pero ahora se produce con mayor cantidad. Creo que todos tenemos esa espinita latente, de ser infiel a la patria con otro país, simplemente por el hecho que ese otro país tiene promesas que cumple, y no se mantiene en promesas falsas y abusos excesivos a la integridad física y moral de la persona. Tal vez no es infidelidad del todo, es simplemente tener un poco de sentido común: ¿Para qué estar en un lugar donde no se le aprecia a uno, ni se le brinda seguridad ni bienestar como uno se lo merece? Y entonces, aceptamos esa resignación también nosotros y en grupos vamos abandonando este país hacia otras tierras más prometedoras.

Sigo recordando el caso de Jennifer Prentice, que hasta la fecha no ha terminado de calarme esa injusticia de su muerte, así como la de muchos más en este país donde se esfuerzan para ser alguien día a día, y el país les ha pagado su esfuerzo con pólvora y plomo. Una chica con potencial, que emigró al extranjero a obtener conocimiento y experiencias para regresar un día a aplicarlas a este país. Y el país simplemente no recibió ni "una probadita" del talento de esta mujer, porque antes vino un grupo de malandros con armas de alto calibre a saldar la cuenta de un cliente con daños colaterales. Y entre esos daños colaterales dos niñas también que dejaron en este mundo a un padre cundido en dolor y pena. Hablar de crimen en Guatemala es ahora como hablar del producto de mayor exportación del país. Es un producto interno, que se cosecha diariamente y que crece como parásito exponencialmente. Y no hay quien lo detenga. Ya de hecho es hablar de más.

No hay día que en las noticias no aparezca ese avión blanco proveniente de Estados Unidos repleto de gente que se le negó el acceso al país de la oportunidad. Y estoy seguro que la mitad de esos repatriados tan pronto pueden, toman todas sus pertenencias y se conducen nuevamente a cruzar el Rio Grande. Y ¿quién los va a culpar de abandonar de abandonarnos, si lo mismo quisiéramos nosotros, no? Y es que personalmente me entristece porque nuestras alternativas cada vez se van disminuyendo y la que más nos invita es la de salir corriendo de aquí. Ya ni siquiera comparte uno la felicidad con amistades que resultan próximas a tener un hijo, sino que en lugar de compartir sonrisas, cambia el semblante a uno de extrema consternación pensando "¡Qué valientes en traer a una criatura a esta jungla!".

Buscar donde vivir ahora ya no es cuestión de tener una casita con acabados preciosos, y con un jardín donde puedan jugar los niños con sus mascotas. ¡No! Ahora buscar una vivienda implica primeramente que esté bordeada al perímetro de paredes enormes con púas, razor-ribbon, cámaras de vídeo vigilancia y sensores de movimiento, así como uno o más guardias activos en turnos alternos durante un lapso de 24 horas diarias. La vivienda actual se asemeja a una prisión invertida, donde los buenos están adentro, y los malos afuera.

Con todas estas premisas, ¿Quién quiere vivir aquí?

Ricardo Arjona emigró de su país natal hace mucho tiempo, simplemente porque la promesa de su talento no era bien aprovechada aquí, pero en nuestro vecino México supieron como potencializarlo y así pues se volvió una figura famosa en los medios artísticos alrededor del mundo. Inconscientemente, su forma de agradecimiento fue: A México una preciosa canción completa, y a Guatemala solo una frase de una estrofa de una canción que habla satíricamente y con un toque de ironía la migración entre Latinoamérica y Estados Unidos. No lo culpo, hizo bien. Y es que hasta que no limpiemos a Guatemala de la escoria de criminales y corruptos, y no logremos poder ofrecer bienestar, seguridad y desarrollo, que sigan entonces retirándose del país los más talentosos para que sean aprovechados en otras tierras.

Este país tiene potencial, pero se cunde en violencia diariamente, y se pudre en corrupción. Y hasta que no limpiemos esto, muchos amigos, compañeros, familiares e incluso eventualmente nosotros mismos, prepararemos nuestras maletas y pasaportes y diremos "¡Hasta pronto, patria mía!".

Y los que nos quedamos: Después de aquí, nos vamos a...

(Porque si no hay otra forma de decirlo más que la que coloquialmente conocemos, pues entonces: ¡Nos llevarán las prostitutas!)

miércoles, 20 de abril de 2011

Esta vida robada...

Yo confieso que soy un tipo que se despreocupa mucho del dinero. Podría ser por el hecho que no soy tan bueno para manejarlo, pero si para gastarlo. Pero afortunadamente el tener mis bolsillos vacíos o llenos de plata me es un poco indiferente, a diferencia de lo que es tener vida, y una vida bien vivida. Claro, a veces el mismo dinero es el medio que propicia una buena vida, pero no totalmente satisfecha porque hay cosas que simplemente no se pueden comprar con billetes ni con una tarjeta de platino con un límite de crédito tan enorme que antes te mueres a que lo termines de cubrir completo en la vida.

Sin embargo, acepto el dinero como un tema de propiedad. No es avaricia, es simplemente que también uno debe valorar lo que uno se suda y que recibe como intercambio de trabajo. A nadie en esta vida le molesta que le obsequien unos cuantos billetes más a su estilo de vida, pero seguramente muchos se pondrían furiosos si les quitaran una misma cantidad. Discutir de dinero es un tema algo complicado pero al menos trato de explicarme que a mi opinión personal es simplemente un medio, pero no una necesidad.

Hace unos días tuve la oportunidad de utilizar mis instrumentos monetarios para hacer algunas compras y satisfacer mis caprichos personales. Vi, analicé, calculé, decidí y compré, así de simple. Y recibí lo que pagué, cerrando así el círculo de consumo. Solo para asegurarme que mis compras habían sido calculadas correctamente, utilicé mi servicio de banca en línea por Internet para hacer las revisiones pertinentes. Cual fue mi sorpresa que al ver mi saldo pendiente, mi cuenta bancaria me mostraba un monto que sustancialmente era muchísimo menor al que yo esperaba. Ante tal sentimiento extraño, revisé el historial de consumos y sin duda alguna a diferencia de mi consumo conservador, el historial mostraba un comportamiento de un adicto a las compras. Reaccioné inmediatamente y me comuniqué con mi banco para reportar que, sin duda alguna, mi tarjeta había sido clonada. De ese punto en adelante ha sido una odisea, que realmente si yo le pusiera una importancia alta, ya estaría sufriendo un aneurisma y parálisis facial del estrés.

Mi caso es seguramente uno de miles que sucede diariamente alrededor del mundo. Y lo más incómodo es que en el contexto mayor, al final de cuentas vivimos una vida robada. Los procedimientos bancarios, el tiempo del proceso, los gastos a incurrir, las solvencias, investigaciones y demás correspondientes es algo que realmente se siente como un insulto a la propia moral. No digamos de lo ofensivo que es que alguien inescrupuloso utilice la tecnología de una forma inapropiada para saquear completamente a alguien que ha sudado ese dinero con mucho esfuerzo y dedicación. Se acusa a un ladrón "x" que fue visto por el sistema de vigilancia pero NADIE se dignó a hacer nada, ni hubo una reacción de defensa al respecto. Habrán cómplices tan obvios y que trabajan para la misma empresa de seguridad, pero que no los puedes ni tocar porque sales peor que como llegaste en un principio. Y luego ante tu reclamo al banco, en lugar de tomar una actitud comprensible y de colaboración, lo primero que hacen es hacerte firmar una carta donde tu firmas con sangre que te ultrajaron del dinero, y que realmente no te comportaste como un "shopaholic", debido a que habrá una investigación competente y si por alguna razón se levantara la duda, el banco tendría el derecho legítimo de negarte tu dinero definitivamente. Y si en caso te lo devuelven, lo harían en un límite de tiempo de 210 días hábiles (el equivalente a 42 semanas en un año, o sea 10 meses y medio de trámite). Ante todo eso, mejor te resignas a pensar que lo perdiste. No desgastemos más el hígado ni sulfuremos el alma, simplemente pensemos que nos portamos muy magnates millonarios y le regalamos un día de compras en un centro comercial a una persona con mucha astucia.

Lo triste es que al final, podemos desconectarnos de nuestra vida material pero el ciclo es interminable en esta vida robada: Si no es un robo a nuestras cuentas personales, es un robo de nuestro celular, o un robo de nuestra billetera, incluso en el extremo un robo a nuestra integridad. Ladrones y violadores en las calles, cómplices de policías, robando y saqueando al ciudadano común, de pensarlo es un asco. ¿Quién quiere vivir en un lugar así? Lógicamente nadie. Este es un mundo donde la seguridad existe únicamente de la piel para adentro, porque de la piel para afuera es una masacre verbal, física y moral.

Y luego el sentirnos tan alienados e inseguros repercute con nuestras decisiones personales: ¿Será que me arriesgo a tener hijos a este mundo, sabiendo que vendrán a vivir en un mundo en vías de destrucción, en una generación de escoria humana donde los buenos somos tan pocos? ¿Decido entonces tener una vida ermitaña y separarme de la sociedad, en vista que mi paranoia ha crecido exponencialmente a tal punto que ya no confío ni a mi mismo vecino? ¿Dónde puedo depositar mi confianza, si ya ni siquiera donde yo pienso que mis bienes van a estar bien resguardados, lo estarán del todo? ¿Que hago con mi vida si ni los que juraron a la patria protegerla pueden hacerlo? En realidad, es muy feo pensar así, pero este país, este modo de vida, está situación en la cual el corrupto gana y el honesto pierde, es algo que realmente nos obliga a pensar a la defensiva a todo momento. La autoridad está de cabeza.

Yo no seré un superhombre, pero no pienso vivir una vida robada mucho tiempo. Algo tendré que hacer, pero mientras tanto sigo pensando que lo mejor que me pudo haber pasado en la vida es vivirla. Lo demás es valor agregado, sea positivo o negativo. Y viviré hasta que este mundo me diga ¡No más, flaco!  Porque pueden clonar mi estilo de vida completo, pero mi esencia es personal, única e intransferible, y eso será lo único que ni a punta de pistola van a poder robarme. Y por eso mismo, soy feliz en reconocer que hay una cosa en este mundo que no pueden robar de mi vida: mi espíritu. Es mío, y ya.

Se entiende como se lee: En esta vida no quiero dinero, quiero cambio.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Recursos (Infra)Humanos

Conversando con un compañero de trabajo, me comentaba que recientemente ha sido víctima de un constante maltrato por parte de otro compañero, que tiene la particularidad de representar lo que todos nosotros los chapines definimos como una "joyita". Esta "joyita" o Don Joyita, aplicable al caso, es una persona que se distingue abiertamente por perturbar la paz de los demás habitantes de un ambiente de trabajo: es insolente, ruidoso, mal cayente, metido, y otro sinfín de adjetivos que realmente no le hacen pintar nada bien, ni porque lo retratara Monet.

Mi compañero me indicaba que esta persona tiene un constante abuso de poder y autoridad, por su nivel jerárquico dentro de la empresa, a lo cual resulta muy difícil poder llegar con Recursos Humanos a poner una denuncia confidencial con respecto a la situación. Lo triste del caso es que hay varios factores que dificultan más aún el poder realizar tan simple gestión, por querer mantener un ambiente más agradable en el trabajo. Uno de los factores principales son las represalias que puede recibir mi compañero si hace tal denuncia. Y luego por evitar esas represalias, prefiere no reportarlo porque puede también costarle su trabajo, y perder un trabajo hoy en día es algo que no puede darse uno "el lujo" de que pase. Y todo esto sucediendo dentro de un círculo donde existe un departamento de Recursos Humanos competente, pero que desafortunadamente no se encuentra en el país. Algo así como denunciar crímenes contra la humanidad a Amnistía Internacional, en la sede local presidida por un chato que no tiene ni la más mínima idea de sus propios derechos.

Yo comprendo a mi compañero; tiene total y justa razón de no proceder a denunciarlo. Pero es triste pensar que mi compañero, de contar con un poco de carácter y olvidar todo lo que repercuten sus acciones, fuera y lo denunciara esperando que un departamento de Recursos Humanos competente tome las medidas necesarias, maneje la información con total hermetismo y sancione con el peso apropiado de la ley Don Joyita, es algo que probablemente NUNCA pase. Y lo que si pasaría sería que Don Joyita iría a "culebrear" a Recursos Humanos para extraer la información de su denunciante, armarse de hígado, coraje y cualquier otro armamento, y realizar las represalias más severas contra mi otro compañero que simplemente quería un ambiente agradable para laborar.

¿Saben que es lo más perverso de todo? Yo aquí les estoy describiendo un ambiente de trabajo como cualquier otro ordinario en nuestro país. Pero las similitudes con nuestro sistema de gobierno son TAN idénticas que parecería que estoy escribiendo un manifiesto político de oposición.

En Guatemala, y supongo que en cualquier otro país que aplique, tenemos esa mala costumbre de no reclamar nuestros derechos. ¿Por qué no? Por temor a represalias, claro está. Y entonces bajo esa premisa, se viene uno a dar cuenta que uno es, y seguirá siendo un simple monigote de un prostíbulo corporativo y/o gubernamental. Y el problema mayor es que, entre más cedemos ese derecho ajeno, más perdemos el nuestro, y luego cuando sentimos, somos la alfombra de bienvenida de una legión de corruptos. Y lo que sucede aquí en este trabajo, sucede en casa, como sucede en el gobierno, como sucede en las relaciones. Sucede en todo. Pedir el diálogo, en un país donde dominan los sordos, es tan contraproducente e inútil que prefiere uno fingir ser mudo. Y el ciclo continua, eternamente, por los siglos de los siglos. (Amén).

Considero que este mundo ya no está para seguir aguantando que nos pisoteen los corruptos, ni que abusen los "joyitas", ni que sigan callando a los que realmente solo quieren tener una vida tranquila sin meterse en la paz ajena. ¿Por qué si existen las entidades correspondientes, no hacen nada al respecto?. La palabra autoridad en muchos casos como este, aplica para quien es el más astuto, más corrupto y más amenazante de todos.

Ya no debería existir ese temor de "no denuncio porque no quiero perder mi trabajo", y es por eso que cuando se hacen llamados a manifestaciones pacíficas para reclamar los derechos del pueblo, el típico trabajador medio (que somos la mayoría) tiene y tendrá esa voz desconfiada dentro de su subconsciente susurrándole: "¡No seas tonto! Si tu lo haces: te despedirán, te quedarás sin tu dinero, no tendrás como mantener a tu familia, mancharás tu currículum, tus padres se enojarán contigo, el banco te quitarán la casa, te quitarán el auto, te divorciará tu mujer, tus hijos pensarán que eres un fracasado, te dará una depresión insolente y te suicidarás..." y que se yo otro montón de ideas estúpidas e inútiles. Y entonces, nos quedamos sentados en nuestro escritorio, escuchando las insolencias de un Don Joyita, viendo como otros cambian el rumbo de su vida. ¿Y uno? Bien... ¡Gracias!

Esta vida necesita tener más Recursos Humanos, y menos Recursos Infrahumanos, donde se quiera luchar y proteger al buen trabajador, al buen empresario, al buen ciudadano, al buen contribuyente. A veces es bueno dar el ejemplo, conscientemente que los resultados, cuales quieran que sean, van a ser positivos a nuestros ojos. Cueste el trabajo, cueste la vida, cueste lo que cueste.

No sé en que parará el tema de Don Joyita, pero si estoy seguro que el día que a mi me pase, Don Joyita tendrá que atenerse a una consecuencia que espero yo pese a favor mio y en contra de él. Y yo, seguiré intentando ser un buen ejemplo, y soñando que tengo un Recurso Humano que me levanta y no me oprime.

Porque al final de cuentas, la escuela de la vida está en la calle, y el trabajo de nuestra vida, en nuestro espíritu. Lo que aprendemos de la vida, lo reflejamos en nuestros alrededores, y lo que trabajamos por la vida engrandece nuestra esencia. Si seguimos aceptando que la intimidación es más fuerte que la verdad, la mentira continuará corrompiendo nuestro entorno. Y así nunca llegaremos a ser felices.

... Y sino, pues está el Ministerio de Trabajo. ¿No creen?