miércoles, 31 de agosto de 2011

La Sociedad de los Votantes Muertos

Caso real, nombre ficticio: Doña Arnulfa Seferina Victores de Paz recibió hace unos días por la mañana una notificación por parte del Tribunal Supremo Electoral donde le invitaba cordialmente a presentarse el 11 de septiembre del 2011 como buena ciudadana, a emitir su voto por el candidato de su preferencia. La notificación la recibió su nieta, Magdalena Víctores, quien la tomó y no supo si soltar una carcajada o sentirse consternada. Que les parece que Doña Arnulfa no iba a poder asistir el 11 de septiembre, debido a que sufría de una enfermedad que todos los humanos tienen y que desafortunadamente a ella le había llegado casi 15 años atrás: había fallecido. 

Magdalena pensó: "Esto es un error poco usual", pero cuando se dio cuenta como ella habían miles de casos similares de gente que había sido citada desde el más allá para elegir al siguiente líder del pueblo de Guatemala. Se preguntan ustedes ¿Como pudo ser posible esto? ¿A qué estamos destinados estas próximas elecciones? ¿Fraude electoral? No lo sabemos. Lo que si sabemos es que la "desinformación" es la que causa que luego tanto la autoridad como el pueblo tengamos información falsa y comencemos a asumir posturas de crítica y decisiones erróneas sin realmente buscar la verdad. Este caso específico se debió a que seguramente el Registro Nacional de las Personas no permitió realizar una comparativa de bases de datos con el Tribunal Supremo Electoral para filtrar y tener un listado de ciudadanos registrados con mayor precisión. 

Sucedió hace unos días que recibí por correo una imagen del diario cubano Granma con fecha 24 de Agosto donde publicaban en primera plana la supuesta colaboración de fondos del presidente venezolano Hugo Chavez a la campaña política de Manuel Baldizón. Personalmente tuve serias dudas de la veracidad de este artículo, por lo que decidí buscar si realmente el Granma había impreso dicha portada. Cual fue mi sorpresa que la portada del Granma era esta. Afortunadamente tengo el recurso de Internet para eventualmente toparme con la inminente verdad, pero me pregunto ¿Cuántas personas dieron por hecho esta noticia? Miles seguramente. Yo no comparto la ideología política del candidato involucrado en esta "noticia" pero es absurdo asumir la noticia como algo verídico, no sin antes ir al recurso original. 

A mi me gusta corroborar la verdad, porque la verdad es la única que a mi me convence. Pero muchos guatemaltecos les encanta vivir en el chisme, y de esto crean una gran novela, difaman a una persona, la denigran ante el pueblo y la destruyen completamente. No solo a nivel político, sino a nivel social. Vamos a entrar al caso famoso de Cristina Siekavizza. Todos saben que desapareció un día de la nada, y algunos de los eventos consecuentes a su desaparición. Sin embargo, hasta la fecha he escuchado miles de historias distintas donde culpan al marido, o que fue femicidio, o que ella le era infiel al marido, y así en adelante. La incompetencia de las autoridades forma una gran parte para que se den este tipo de historias sin fundamento, pero también es el resto de la gente que se encarga de buscarle una trama novelesca solo para alimentar las conversaciones en las reuniones sociales, o el cuchubal de señoras, qué se yo. Yo no sé que pasó con Cristina, y solo espero que donde se encuentre, que esté bien y en paz. Y que la justicia algún día prevalecerá y los culpables serán sometidos a ella. Mientras tanto, todo lo que se diga es pura especulación.

Todo esto que menciono, a pesar que no tiene una correlación específica, tiene un punto: la desinformación. Hay mucha gente que se desinteresa el día a día de la verdad, y prefiere leer correos cadena basura, con información a medias, o un periódico amarillista que asume encuestas y noticias con intereses personales. La verdad en Guatemala es muy oculta, porque todos le tienen miedo a verla en la cara.  Si un candidato político pasó de vivir de un hogar de clase media a otro de lujos inmesurables, con un "mísero" sueldo de catedrático, ¿Que tiene de malo? Por si no lo sabían, los mendigos que piden monedas en la calle probablemente son más adinerados que cualquiera de ustedes (hagan la cuenta de Q1 por cinco carros, cada 45 segundos durante un día, por 30 días, es relativamente un sueldo muy ostentoso para alguien que obviamente sabe esconderlo muy bien en una cara sucia y triste). Con esto no intento denigrar a los pobres, porque hay muchos que si definitivamente no tienen ni un céntimo para sobrevivir el día a día, y es obvio que hay que ayudarlos a crecer, pero ese es otro tema. La especulación que manejan los ciudadanos guatemaltecos hoy en día es terrible, carece de fundamentos y son tan poco confiables que es por ello que estas son las horas que muchos no saben qué candidato es el más confiable para las siguientes elecciones. Y por otra parte, las mismas autoridades carecen en ofrecer la verdad entre ellos, por temor a tergiversar la misma información. 

Hasta que no nos demos el gusto de escudriñar la información en búsqueda de la verdad, vamos a seguir siendo un país donde "asumir" es la mejor postura, porque no pelea con nadie, no crea conflicto y como dicen muchos: "Mientras no sea conmigo, me viene del norte". Pero eventualmente cuando comienza a ser un tema personal de cada uno, allí es donde pueden comenzar a arrepentirse de por qué no tienen lo que quieren. Es más ciego el que no quiere ver, sin duda, pero es más tonto el que no quiere hacer. 

La verdad siempre van a tenerla enfrente de ustedes; queda a discreción propia si le quieren dar la espalda o quieren abrazarla. Les recomiendo abrazarla, porque tener la verdad es tener el máximo poder sobre todo lo demás, pero he de advertirles que aceptarla es muy difícil. Es una tarea ardua de pocos, pero solamente queda en ustedes preguntarse: ¿De verdad quiero la verdad?

 

jueves, 18 de agosto de 2011

Pueblo de Viejos

Hace poco leí un artículo donde mencionaban que en el Congreso de la República de Guatemala hay diputados veteranos con una trascendencia de más de 25 años y una rotación de partidos que podrían ser candidatos a novias de pueblo: por todos han pasado y los han probado todos. Tras ver subjetivamente el desarrollo de la contienda electoral y los futuros candidatos de este país, me pongo a pensar: "Este realmente es un pueblo de viejos".

Pueblo de veteranos, de gente con la misma ideología obsoleta de gobiernos democráticos donde palabras como "paz", "seguridad", "desarrollo", "bienestar" ya suenan demasiado trilladas y cansadas que molestan los ojos y los oídos. Regresan fantasmas del pasado a sacar las garras y el hambre de lobo por el poder presidencial de un pueblo donde la mayoría de gente que la conforma ya ni siquiera son contemporáneos de ellos. Y porque aún se avalan al hecho que si no tienes 40 años y eres guatemalteco de nacimiento, no puedes optar al puesto mayor del país.

Comentaba Luis Enrique Cruz (alias Veneno) en su blog, que quería tener 40 años para optar a una candidatura presidencial. Yo también quisiera tener 40 años para poder finalmente hacer algo por mi país, politicamente hablando. Pero por el mismo desgaste que tiene ya la supuesta soberanía ilusa del Estado, pierde uno muy rápido las esperanzas de querer estar en ese asiento. La carrera política en Guatemala no solo consta de ser alguien "supuestamente" preparado para el puesto, sino adicionalmente debe tener un excelente talento para las relaciones públicas, y aprender a ser maestro de las artes de caerle bien a todos. Hay un valor adicional que ninguno de los candidatos tiene, pero ya lo comentaré mas adelante.

Decía yo: "5 años de Ciencias Politicas, 2 de maestría en relaciones internacionales y 2 de doctorado en finanzas y administración pública me dan 9 años de estudio continuo." En el camino, a todo eso ya tendría 42 años, ya podría yo optar a un cargo público, sino pues al cargo público mayor. Pero en el camino, no solo me tocaría largas horas de estudio y sacrificio personal, sino adicionalmente tendría que comenzar a hacer lobby con la manada de lobos que actualmente conforman el gremio político de Guatemala, para finalmente posicionarme en una ubicación estrategica para llegar a ser presidente.

Sin embargo, hay algo que a mis treinta y pico de años reconozco en cuanto a la razón de tener 40 años para optar el mayor cargo político. Es un valor que ninguno de los actuales candidatos tiene, y se agrega al hecho de ser "suficientemente maduro" para el cargo: el servicio a la Patria. Es claro decir que cualquiera que aspira a la presidencia de este país añora con tener un sueldazo, con todos los gastos pagados para dirigir con alta responsabilidad a 14 (casi 15) millones de habitantes durante un período de 4 años. Eso significa que, como muchos descarados lo han hecho, se pueden llenar los bolsillos del traje de casimir inglés, completos a desbordar, de las arcas del Estado. No, no, no, ¡MOMENTO SEÑORES! Es imperativo para cualquiera que esté en el alto mando del Estado velar primordialmente por los intereses del pueblo sobre los propios. Asumo entonces que la verdadera razón escondida detrás de la preparación de 40 años de vida de cualquier ciudadano es porque lo que realmente pide ese puesto como punto PRIMORDIAL es que su labor durante 4 años sea básicamente un servicio social, mejor aún sin remuneración económica. 4 años de 40 es un décimo de vida de preparación profesional, en la que incluye tener al menos esos 4 años suficientes en ahorros personales para servir al pueblo sin pedir algo a cambio.

Por supuesto que ya que lo pongo así, y si eso dijera la hoja de vida presidencial, ninguno de los actuales candidatos le apostaría al cargo. Y he alli el problema: nuestro Estado no debería ser el sueño lucrativo de cualquier político. Guatemala, al ritmo que vamos, ya no tiene la fuerza para soportar otro gobierno que robe y desfalque a millones de habitantes, y que para mas salgan caminando impunes de sus actos. Guatemala ya no tiene la capacidad de albergar otro grupo de ladrones prepotentes y demagogos por otros 4 años. Los últimos gobiernos han hecho del Estado, un ente fallido y vapuleado a causa de sus interés propios SOBRE los del pueblo. Y por esos vivimos con una falsa esperanza, viendo pancartas de colores y slogans populistas al ritmo de canciones del momento diciendo "¡Aún hay mas!", pero desconocemos que realmente ninguno de los candidatos tiene la capacidad para sacrificarse realmente por un pueblo que clama un líder ejemplar.

Si, aún hay mas... Para saquear, tal vez.

Pero yo todavía le apuesto a la esperanza de los jóvenes, que estamos por debajo de los 40, y que ya nos dimos cuenta que este pueblo de viejos solo mañas son. Y lo que los jóvenes quieren es CAMBIO. Solo espero que no se descarrilen en el camino y pierdan el ideal de servir a la Patria, y no que la Patria les sirva a ellos.

Porque al final del día ¿Quién quiere mártires, si solo sirven para caer muertos? Mejor un hombre común y corriente que esté dispuesto a dar todo por su país desinteresadamente, a miles de viejos hombres lobos aterrorizando un pueblo entero.

Viejos, su tiempo se les esta acabando...

Tiempo

Recientemente estuve presente en un funeral de una señora ya ancianita, pero que tuvo muchos años de buena vida compartidos con mucha gente que la siguió hasta su lecho de muerte. Yo personalmente no la conocí del todo, pero me hablaron constantemente de ella, e incluso por lo que me comentaron, me tenía un aprecio especial pese a tan breve tiempo de conocerla. Doña Tonita era todo un personaje, carismática y humilde en su forma, y en todas y cada una de las personas que compartieron tiempo con ella, quedaron impregnadas de su buena vibra y de buenos recuerdos.

El servicio fúnebre fue sencillo, y se le hizo una misa en inglés, a la cual algunos personajes de la sociedad asistieron para rendirle homenaje y compartir sus memorias con y de ella. Muchos compartieron anécdotas de su perspicacia, y su humor tan honesto pero al mismo tiempo tan positivo. Toda una buena experiencia para reconocer a una gran persona en sus vidas. Uno de los asistentes además de compartir memorias, compartió su opinión personal de doña Tonita y dijo algo que me dejó pensando por mucho tiempo y me caló muy profundo. Doña Tonita fue una persona que dio mucho de si misma, con un gran corazón filantrópico hacia el prójimo. Hizo donaciones, regalaba cosas desinteresadamente, pero más allá de eso, regaló a muchos algo que vale más que el oro o cualquier piedra preciosa en este universo; ella regaló su tiempo a otros. A todas y cada una de las personas que ella logró llegar, les dedicó el tiempo suficiente, y a veces en exceso para compartir, escuchar, comprender y vivir con ellos. ¿Quién podría negar que regaló lo más preciado en este mundo? Nadie, definitivamente.

El tiempo es una variable muy curiosa: algunos jóvenes les sobra, y a muchos adultos les falta. El tiempo define con precisión pero sin exactitud la experiencia, y la calidad de vida. El tiempo es esa pequeña variable que puede ser eterna para el ocioso, y minúscula para el productivo. Todos vivimos de acuerdo a lo que el tiempo nos permite, si no es por uno que otro factor que nos limita a cuánto tiempo tenemos permitido vivir. Y por eso va el dicho que "el tiempo perdido, hasta los santos lo lloran". Que bonito pensar que uno realmente tuvo una vida provechosa de tiempo suficiente para haberse dado enteramente y sin egoismo al prójimo. Hoy en día el tiempo es algo que muchos desperdician con malas intenciones: Todos estamos preocupados en cuándo va a salir el siguiente negocio, o bien cuando viene el siguiente pago de quincena. En clase, a los alumnos les pican los pies para salir corriendo a perder el tiempo, sin saber que estan perdiendo el tiempo mismo en no aprovechar la oportunidad de lo que es recibir una educación académica. En el tráfico, la espera del semáforo nos impacienta, nos hace perder la cordura, y comenzamos a utilizar toda la violencia interior para manejar completamente a la defensiva, sin medir las consecuencias. En el trabajo, esa falta de organización tiene a muchos quedándose a horas muy fuera de oficina, terminando un proyecto que probablemente pueda no salir del todo, mientras en casa sus hijos esperan con ansias a que llegue su padre o madre para jugar un juego o compartir con ellos un instante antes de irse a dormir. Y ese momento nunca llega.

Conforme vamos viviendo la vida, no nos percatamos que el tiempo es nuestro mayor valor, es lo que más deberíamos tenerle aprecio. Nos ciegan las trivialidades del día a dia, que muchas veces nos excluímos de grandes memorias con gente querida, velando por intereses propios y egoistas sin sentido. ¿Te perdiste el cumpleaños de tu mejor amigo? ¿No estuviste para la reunión de clase? ¿Te arrepientes de no haber ido a casa con tu familia, haber abrazado a esa persona que hoy ya no está contigo? Estas y miles de preguntas más son hechas para que realmente haya reflexión y ver sin duda que, al final del todo, lo que siempre nos hará falta es tiempo, si no lo hemos aprovechado bien. Habrá un día en que ya el tiempo no exista, y ese será el día que dejemos este mundo. Mientras tanto, aún hay tiempo. ¡Aprovechalo!