martes, 5 de julio de 2011

Por siempre Miranda

El ser humano por naturaleza, desde que evolucionó a ser el Homo Sapiens Sapiens que somos hoy en día, ha tenido la facultad no solo de hablar, sino de dialogar y más allá, de emitir una opinión objetiva y subjetiva de cualquier tema o tópico correspondiente, incluyendo sentimientos. No obstante y por fortuna, no todos compartimos esas mismas opiniones y sentimientos y es lo que causa que esa libre expresión tenga sus limitantes. Pero aún así se emiten, causando en muchas formas controversia.

La Carta Magna, asi como las constituciones de leyes de muchos países otorgan el derecho a callar como primordial para cualquier persona, haciendo la observación de que cualquier cosa que se diga puede ser utilizado en su contra como evidencia ante una corte de ley. Este tipo de connotación es muy conocido por ser utilizado como la primera línea que utiliza un oficial en las películas cuando arresta a un individuo: "Tiene derecho a permanecer callado, cualquier cosa que diga puede ser utilizada en su contra...". La lectura de estos derechos se llama el Aviso Miranda, que se deriva de un caso judicial famoso en E.E.U.U. en los años sesenta, donde casi se revoca una sentencia por violación a Ernesto Miranda, debido a que en el momento de su confesión no se le indicó bajo ningún motivo los derechos primordiales que le otorga la Constitución de los Estados Unidos de America. Esto ahora es un requerimiento de cualquier oficial de ley, presentarlo al acusado al momento de ser detenido, para informarle de sus derechos y así mismo librar a la autoridad de cualquier discrepancia futura basada en estos derechos.

Regresando a nuestro diario vivir, muchas personas hoy en día ni siquiera conocen que existe este derecho, y el libre albedrío permite que muchos opinen y se expresen libremente sin percatarse de las consecuencias de sus actos. La era de la información y la tecnología han permitido que hoy en día cualquier persona pueda emitir un comentario o una opinión, y esta pueda ser leída / vista / escuchada por cualquier otra persona alrededor del mundo. Esto, en el amplio contexto, es sumamente peligroso.

La controversia de todo esto está en saber ¿Quién dictamina quién calla y quien dice? Existen reglamentos y leyes que permiten que las personas emitan una opinión objetiva y subjetiva, bajo los medios apropiados y sin generar caos ni problemas mayores. Los antiguos gobiernos permitían a las personas a expresarse libremente en plazas públicas, y pese a que muchos se extralimitaron, allí hubo un libre ejercicio de expresión. El punto es que como seres humanos tenemos derecho a expresarnos bajo ciertas situaciones que no hieran las susceptibilidades de otros. Los medios de comunicación son "medios", pero que ciertamente a pesar que fueron hechos para libre expresión (artística), hay quienes utilizan este medio irresponsablemente para transmitir otras libres expresiones que pueden causar conflictos de intereses, no así como desacuerdos y molestias de aquellos que se sientan aludidos al comentario hecho público.

Decía una amiga y la cito textualmente: "Cuando la controversia es provocada por falta de conocimiento es irresponsabilidad y cuando es fabricada, hipocresía." Y cuando se provoca la controversia con conocimiento y tangibilidad es manipulación. Viendo esto en un contexto más claro: La emisión de una opinión personal en un medio de comunicación debe ser expuesta con mucha inteligencia y abiertamente permisible para crear un argumento, sin la necesidad de coaccionar en contra de personas que posiblemente podrían ser afectadas por dicha opinión. De lo contrario, es incitar a un motín deliberado, que podría ser un acto penado por la ley.

Considero que hoy en día, un comunicador social DEBE tener muy claro que los medios que se le proporcionen para hacer una libre expresión, están regidos bajo ciertas normas y leyes, que a pesar de permitirle expresarse libremente, también lo restringen a mantener de cordialidad y paz entre los mismos que utilizan ese medio para su expresión propia. El abuso de expresión puede ser un acto que indudablemente provoque desde una pequeña acción como lo que sería revocarle el acceso a dicho medio, como proceder legalmente contra esa persona con la ley en su contra.

Hoy en día se nos dan muchas herramientas para expresarnos libremente y así dialogar con diferentes personas de diferentes géneros, con diferentes culturas y diferentes creencias. Algunos tienen títulos universitarios que los califican como profesionales en los medios de comunicación, y estas mismas personas más que cualquier otra, deberían conocer bien sus facultades y derechos como comunicador, a pesar de las diferencias de opiniones y creencias que existan. La diferencia entre nosotros, simples mortales, y un comunicador es que en ellos cae una responsabilidad adicional de ser la voz representativa de cierto género, y por ende también deben saber como comunicar inteligentemente, asumiendo de igual forma las consecuencias que conlleve.

Para todos nosotros, comunicar y expresar es hoy en día indispensable y es un derecho que debería ser considerado un privilegio como tal, ya que habrán todavía muchos en el mundo que no cuentan con la facultad de hacerlo. Debemos sin embargo, aprender a comunicar inteligentemente, ya que hoy en día en este mundo tan complejo y lleno de leyes, aplica la frase de que "Por la boca muere el pez".

Porque muchos podremos hablar, y algunos hablamos más de la cuenta, pero hay que entender que a pesar que el silencio otorga, y que en nuestros países ha otorgado mucho más de lo que debería, también es un derecho que debe ser usado con inteligencia. Hablar cuando es debido, cuando se quiere hablar, siempre y cuando sea la mente la que hable y no el hígado; de lo contrario el silencio pueda ser el derecho que más vas a extrañar.

"Todo lo que diga puede ser usado en su contra...", por siempre Miranda.

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