sábado, 23 de agosto de 2014

Un Monedero Prismático

Hace seis meses, inspirado a raíz de una película fenomenal la cual recomiendo vean cuando puedan, decidí dejar un trabajo con un sueldo estable y una vida cómoda, para aventurarme a lo desconocido: Descubrirme a mi mismo, mi potencial, y mi deseo de vida. Fue una decisión relativamente fácil en su momento, pues mi esposa en aquel momento tenía las mismas condiciones laborales que yo, y fue (y ha sido hasta la fecha) apoyo vital para mi camino, y estoy eternamente agradecido con ella. Con una cuenta de ahorros muy bien cargada, y con la vista puesta en una ilusión, empaqué todas mis cosas y me fui.

Era primero de marzo. Me levanté por la mañana y luego de hacer mi usual rutina, me senté enfrente de la computadora en casa, a punto de tener mi primera experiencia por Skype con unos inversionistas. En aquel momento pensé: "A partir de hoy, soy freelancer. NO, mejor aún, ¡SOY EMPRESARIO!". Mi primer trabajo fue con unas personas en un start-up, con una idea fenomenal, un modelo de negocio que parecía ser blindado. Durante ese mes, mi esposa me compartía la noticia de que estaba esperando nuestro segundo hijo. Todo apuntaba a que iba a ser un éxito novedoso; ya me veía yo en entrevistas en diferentes programas de televisión preguntándome acerca de mis ideas innovadoras, de cómo había venido a cambiar el mundo, de mi éxito rotundo. Me decía a mi mismo: "¡Lo mejor está por venir, pronto!".

No obstante, tuve mi primer tropiezo.

Entre malas "primeras impresiones" y movidas desleales de nuestros supuestos clientes, llegué un mes después a recibir un cheque por indemnización, y por mutuo acuerdo, terminar nuestra relación en el bendito start-up hoy fracasado. Para ese entonces, todavía rondaba por mi mente esa sensación de libertad, y la ilusión de continuar tratando de hacer este mundo mejor. Los ahorros estaban bien, habían ideas sin ejecutar aún en el tintero. Todavía había tiempo, y tenía un ímpetu enorme por lograr mis sueños.

Logré asociarme con una persona genial, pariente cercano, que es un gurú de los lenguajes de computación, además de tener el mismo impulso que yo por querer mostrarle al mundo algo novedoso, nunca antes visto. Con él creamos un programa para un nicho de mercado que habíamos investigado previamente y prometía darnos geniales resultados. Conseguí citas, visitamos gente, hicimos presentaciones, nos ilusionábamos cada vez que le entregábamos nuestro concepto a un cliente, quienes nos respondían con tremenda impresión, en un caso incluso hasta asustado de lo innovador que sería esta herramienta en el mercado. Pasaban los días, le dábamos seguimiento a nuestros contactos, quienes nos retroalimentaban positivamente que pronto tendrían respuesta del cliente para proceder con los proyectos. En el intermedio de este gran proyecto, tuvimos otro pequeño tropiezo económico en familia, pero nada que nos desilusionara inmediatamente, aunque si ponía un peso y una responsabilidad enorme en nuestro futuro. 

A tres meses de mi decisión de vida, me encontraba yo con más tiempo del usual diario, por lo que algunas veces aprovechaba a compartir tiempo para jugar con mi hijo, o conversar con mi esposa, y reconocer mucha gente alrededor mío que por tanto tiempo había dejado abandonada; era una sensación gratificante. A nivel profesional, tenía una pinta de empresario y me sentía como un inventor, un Elon Musk guatemalteco. Cada persona con la que conversaba le vendía mi idea con un poder de convicción tan fuerte, que sentía pronto tendría hordas de seguidores detrás mío. El problema era que esa cuenta de ahorros cada vez tenía más goteras, y nada estaba llenándola, o reemplazando los agujeros por parches. La preocupación de tener cada vez menos dinero con que contar para el día a día definitivamente afecta el humor, y genera tensiones para todos aquellos involucrados. Había leído en un artículo de una revista de negocios local que teniendo un monedero con billetes a la vista, puede mejorar la perspectiva del éxito del empresario. 

Al cuarto mes los clientes todavía no respondían, así que decidí tomar alternativas para reposicionar el negocio. Al final de cuentas, no había nada que perder. Con mi socio buscábamos otros proyectos paralelos que podrían darnos un respiro a todos los gastos que ya habíamos incurrido con la empresa. 

Finalizando el quinto mes e iniciando el sexto, mi foco de vida era errático, cada vez perdiendo fe en mi visión y mi impulso de vida. Mi estado de ánimo definitivamente había cambiado a lo peor, y me encontraba enfadado con el mundo y todos sus habitantes. La cuenta de ahorros ya solo tenía unos cuantos charcos abajo de las goteras que vaciaron el bolso. Cinco meses atrás era "empresario", hoy era "desempleado". Levantarme por las mañanas ya resultaba en agonía y dificultad para enfrentar a la gente, ni siquiera deseaba hablar con mi socio, pues sufría de la vergüenza de haberle fallado como compañero de negocio. Los clientes nunca respondieron, incluso ante mi insistencia por correos y llamadas, hasta que uno de ellos me respondió: "Lo siento, realmente no va a suceder, no eres lo que el mercado necesita ahorita". 

Viendo hacia atrás, pensaba que había perdido mucho y ganado poco. Aquella cantidad de sueños, ahora apenas eran un par de ideas que tal vez podrían hacer un cambio, aunque no tan radical como alguna vez pensé. De mi solo quedaba el día a día, el ver si llegaba a mañana. Todos los conceptos de mercadeo y negocios se vuelven inexistentes ante un supuesto fracaso. Tenía que tocar fondo dentro de mi para comenzar a ver de nuevo, y de repente comencé a ver todo distinto.

"Éxito", es una palabra que tiene tantos significados dependiendo del ojo con el que uno lo mire, pero que al final de cuentas, el resultado es el mismo. Nunca me puse a pensar qué realmente era eso para mí hasta que en una discusión al cuarto mes me lo preguntaron, y mi ego mezquino respondió: "Tener dinero para vivir bien". Hoy me compruebo que tan equivocado estaba. 

Renuncié a mi orgullo y en mi vergüenza pedí ayuda a quienes no había pedido ayuda antes. Y humildemente me la cedieron, y con emoción la recibí. Ahora veo que así ha sido todo este tiempo, simplemente no supe darle el valor que le correspondía. 

¿Recuerdan el monedero con billetes? Hoy es solo un clip de metal vacío con unas iniciales y una dedicatoria de mi esposa. Una dedicatoria que siempre estuvo escondida en mi nube de supuesto éxito. Una pequeña frase que decía "Te amo siempre, tu MJ".

Tuve la bendición de compartir una mañana entera con mi hijo. Pude ver su inocente sonrisa, su amor hacia mí, su admiración ante el gigante que es su papá, pero que al mismo tiempo siente que es diez veces más gigante que él en espíritu. Eso lo vi en sus ojos y sonrisa y lo sentí con sus manitas. Es impresionante como se aclara la mirada cuando sabes exactamente hacia dónde ver.

Cuando analizamos cuales son los medios a un fin, el dinero es tal vez uno de ellos. Sin embargo, no es totalmente necesario para encontrarse con fines más preciados y más valiosos que ni el dinero mismo puede comprar. Todo este tiempo pensé que el éxito era hacer dinero, cuando realmente el éxito es que tu tiempo valga oro. El éxito es buscar de mil y una formas como sacarle una sonrisa a tus seres queridos; el éxito es dedicarle desde unos minutos a unas cuantas horas a aquellas personas que algún día no tendrás cerca nunca más. El éxito es valorar lo que ya tienes, optimizar lo que ya usas, y aceptar que no necesitas nada más aceptarte a ti mismo como eres, con tus errores y cualidades. El éxito es ver el monedero como un prisma, donde un haz de luz monocromo blanco se estrella en una superficie para luego reflejar del otro lado, un arco iris de colores. Y no es necesario que ese monedero tenga dinero, solo necesita que le tengas aprecio, pues la luz blanca es todo tu esfuerzo, dedicación y empeño en la vida física, que se trasluce a una gama infinita de colores en la vida emocional y espiritual. 

Probablemente hoy ya me he tragado todo mi orgullo y mi soberbia a nivel profesional, y ahora veo que lo que la vida me traiga será nada más que bendiciones, no importando de lo malo y lo bueno, siempre y cuando le tome provecho a todo lo que se me sea concedido. Pero si me preguntaran que soy hoy, les diría: Soy el gerente de una gran empresa a la cual le he dado mucha dedicación y empeño, y tengo una cuenta bancaria con fondos infinitos para invertir en ella. 

La empresa se llama FAMILIA, y la cuenta bancaria se llama VIDA. Valorando estas cosas, mi éxito será inminente.

¿Listos para hacer negocios?

domingo, 8 de junio de 2014

Olvido por Conveniencia

En Guatemala la gente se abruma con el actor y no con la escena. Se los voy a poner sencillo: NADIE debería creerse encima de la ley, y por ende no justifico las ejecuciones extrajudiciales que ocurrieron en el 2006 en la famosa toma de la granja penal Pavón.  Pero este lugar traía antecedentes más allá de lo que el pueblo recuerda.

La granja Pavón era más allá de un centro de detención: era una pequeña ciudad con bares, centros de entretenimiento, teléfonos celulares, televisión satelital, armas de alto calibre y muchos otros lujos y excesos que para ser una prisión más parecía un paraíso. Desde allí, muchas cabecillas de maras vigentes organizaban las extorsiones y asesinatos en remoto. El Estado intentó retomar el poder en el 2002 y el 2003, pero el resultado fue la muerte de varios policías al ser recibidos a balazos por los mismos reclusos. ¿Les suena coherente que exista un "centro de rehabilitación criminal" con esas características? En el 2006, ya se sabía que no iba a ser fácil retomar el precinto, y por eso había que entrar con fuerza superior, y por ello habían hasta tanquetas derribando muros. Pero ¡Oh sorpresa! Los reos ya sabían que iban a ser "invadidos" y fueron los primeros en abrir fuego contra las fuerzas policíacas. Lo que sucedió de allí en adelante fue algo que solo  lo conocen los reclusos y los policías, porque la prensa se quedó afuera esperando.

Ya adentro, se reveló la realidad incoherente: bares con mesas de billar, dinero y bienes materiales de lujo, celulares, televisiones de alta definición y teatros en casa, videojuegos, y otro sinfín de cosas que no parecían ser algo de lo que usualmente debería tener una cárcel ¿O piensan que si? Pero la toma de Pavón también tenía otra intención: eliminar a los cabecillas de las bandas criminales activas del país, y por ellos ocurrieron las famosas ejecuciones extrajudiciales.

Pero como la amnesia es ya una práctica común chapina, hubo cambio de gobierno, cambiaron los intereses políticos, la cacería de brujas cambió de bando y se persiguieron a los autores intelectuales de dicho evento. Los "heroes" de Pavón ahora son los reos. ¿Y la granja Pavón? Sigue siendo la misma que fuera antes de la toma del 2006. Es como si en realidad no pasó nada.

¿Qué nos dice esto como guatemaltecos? ¿De verdad existe un Estado de derecho? ¿Quién realmente manda? Porque si lo vemos claramente, los reos hoy se ven como víctimas inocentes, y los ejecutores de la autoridad en ese momento ahora son juzgados como criminales de alto nivel.

Hasta que realmente no comprendamos a quién le pertenece el poder, y no hagamos algo por resolverlo, asumiendo toda la responsabilidad que amerita, seguiremos siendo serviles de criminales durante muchos años por venir.

jueves, 13 de marzo de 2014

Como Si, Cosmo No

Por allá en septiembre de 1980, un científico astrónomo famoso llamado Carl Sagan lanzó por primera vez en la televisión "Cosmos: Un Viaje Personal", un programa que mezclaba hechos científicos con un poco de fantasía e imaginación, y que con el pasar de los años se convirtió en una obra maestra para coleccionistas y aficionados.

Hoy, 34 años después, la viuda de Sagan, Ann Druyan y un alumno de Sagan llamado Neil DeGrasse Tyson relanzaron el programa, corregido y aumentado poéticamente de acuerdo al estilo de las películas modernas de Hollywood. La similitud entre ambos programas es casi idéntica, a diferencia de los personajes mencionados como pioneros de la ciencia del cosmos; en aquel momento fue Hypatia de Alejandría, y en la versión 2014 fue Giordano Bruno. En esta nueva versión hicieron ver como este monje excomulgado fue llevado a la hoguera por la iglesia Católica por sus visiones radicales acerca del Universo, retando a esta religión, la cual profesaba una idea más heliocéntrica. Al terminar el programa, muchos religiosos se vertieron a las redes sociales a defender su postura religiosa, y sobre todo a declarar odio hacia dicho programa y sus temas "controversiales".

Yo soy católico creyente y en lo que pude analizar del programa fue algo muy bello y que definitivamente persigue que las personas tengamos raciocinio más allá de las creencias. Si aprenden de la vida e historia de Giordano Bruno, él nunca abandonó su fe en Dios; por lo contrario, la incluyó dentro de su visión del Cosmos. Ésto es conocido como panteísmo, donde muchas disciplinas científicas son vistas con similitud a Dios y su inmensidad. Un dato importante que Cosmos omitió acerca de Bruno fue que en su juicio, al recibir la pena de muerte por la inquisición, él respondió:


"Temen más vosotros por juzgarme, que yo por ser juzgado."

dándole más razón a la inquisición para condenarlo por su rebeldía. En la época de la inquisición lo que buscaba la religión Católica era subyugar a los pensamientos "radicales", y lastimosamente se pasaron llevando de largo a figuras importantes para la ciencia como Bruno y a Galileo.

Hoy en día, aún los católicos consideran que ese movimiento fue extremista y le dio una mala cara a la religión Católica. Sin embargo, la religión del Siglo XXI busca nuevamente afianzar esos vínculos rotos entre la ciencia y la religión. Después de todo, si uno lee bien la Biblia, hay muchos argumentos científicos dentro de ella que son válidos para la ciencia misma, simplemente lo que ocurrió fue que aquellos que interpretaron las escrituras le dieron su propia subjetividad y asumieron las diferencias como verdades.

Un ejemplo podría ser Génesis 22:17 "Las estrellas semejantes al número de granos de la arena del mar." La ciencia no sabe exactamente cuántas estrellas hay en el universo, o en el multiverso como lo exponen en Cosmos, pero ese número es finito para quien logre contarlas todas, y hasta ahora ni un solo humano ha logrado dicho resultado. Y esto en similitud con esa escritura, ponerse a contar cada uno de los granos de arena es tan vasto e inmenso: nadie lo ha hecho al momento pero de igual forma será finito para aquel que logre contarlos todos, y ese número no lo sabemos aún.

La verdad es tan subjetiva como el raciocinio de quien cree en ella, y para ello todos tenemos una. No hay necesidad de pelear con los hechos ni las creencias, solamente de tener la convicción de que nuestra verdad nos haga libres, y nos permita comprender la ajena sin necesidad de juzgarla.