jueves, 30 de diciembre de 2010

Resoluciones

Bueno, vamos a finalizar otro año que se terminó en un abrir y cerrar de ojos. Es fácil concluir que cuando uno es joven, el tiempo es eterno, pero conforme pasan los años ese tiempo va acelerando y ya para cuando uno tiene una edad promedio es que quisiera tener algún tipo de dispositivo que pudiera congelar los buenos momento. No digo que sea yo un anciano, porque no lo soy pero si suceden momentos en el que uno desea conservar para siempre. 

Mientras se aproximan los últimos días de este año 2010, uno comienza a ver por todos los medios que resaltan las benditas resoluciones de año nuevo. Que está muy gordo, con el hambre insaciable de las fiestas navideñas y la comida deliciosa que preparan en los hogares les urge entrar en una dieta post-navideña y/o ejercicio obligatorio, o que la Guadalupe-Reyes los tiene enfermos y el hígado ya inflamado y tratando de procesar todo el alcohol ingerido. Otros tosiendo desesperadamente esperando a que suene la primera campana anunciando el año nuevo, para dejar de una vez por todas el cigarrito de cada día (hora o minuto, depende la circunstancia). Resoluciones prácticas, pero que a la larga la falta de determinación y voluntad hace que tan pronto aparece la primera fecha de celebraciones del siguiente año, se van olvidando y eventualmente llegamos a lo mismo entrando el 31 de diciembre.

Considero que hoy en día el mundo requiere de resoluciones un poquito más meditadas y bien pensadas, porque si muchos temen al 2012 y las profecías mayas, creo que lo estamos logrando con una negligencia a ser más humanos de conciencia y menos máquinas de un mundo egoísta, pesimista y fatalista. Comentaba yo hace algunos días en Twitter que me daba mucha pena pensar en toda la gente que no celebraría navidad con sus seres queridos porque sería otra estadística más de la violencia. En la calle, los pilotos de los automóviles manejan con enojo y prisa que no se percatan en la imprudencia y muchos provocan accidentes y casualmente muertes. Las prisas de las fiestas causan que el ser humano se vuelva un consumidor xenofóbico, y que vela por los intereses personales ante puestos a los intereses como sociedad.

Muchos ya estamos hartos de reclamarle a un gobierno insolente que simplemente no responde a las necesidades del pueblo, por el bien de las sociedades y las comunidades que lo conforman. Y entonces he alli donde queda en uno hacer lo mejor posible con lo que uno tiene al alcance de sus manos. Esta violencia y negligencia de todos nosotros por ser un mejor grupo social no se cura pidiendo acciones, sino haciéndolas uno mismo. Tampoco estoy pidiendo que nos levantemos en armas y seamos nuestra propia justicia, porque eso desordena la labor de cada una de las partes que conforma un país democrático. 

Pero basta del entorno político, a lo que voy con todo esto es simplemente que si queremos establecernos buenas resoluciones, pues pueden hacer la dieta, o dejar el alcohol y el cigarro, pero más allá de ello hay que proponerse tener una buena actitud ante la vida y ante los seres que nos rodean. Aprendan a quererse a si mismos, a apreciar el potencial que tienen como personas. Practiquen la buena fe, aunque no reciban los resultados que esperaban. La vida está llena de estas respuestas inesperadas, y hay que aprender poco a poco a saber recibirlas, aceptarlas y mejorarlas. Comencemos poco a poco, desde ceder más el paso a peatones y automovilistas y dejar de bocinar con enojo. Brindemos ayuda cuando nos la piden, y dejemos de tener acciones de mala gana. Practiquemos la puntualidad, no se imaginan la buena impresión que da cuando las cosas suceden el un cuadro de tiempo esperado, y eso se comienza con estar a tiempo para ello. Aprendamos a escuchar, y no a oir, porque oímos mucho ruido pero no escuchamos realmente lo que interesa, y eso nos hace perdernos cosas muy importantes como las palabras sabias de alguien ajeno tanto como las palabras de cariño de un ser querido. Usemos más palabras de cariño, saquemos ese "te quiero mucho" de nuestro corazón por más incómodo que sea la situación, y aunque no lo amerite, y hagámolo con honestidad, sin desperdiciar esas palabras solo por satisfacer a la otra persona.

Seamos gente buena, yo estoy seguro que si se puede porque al final de cuentas todos somos nobles de corazón, y la persona que no lo es, es porque sencillamente se corrompió y perdió su camino. Pero la más importante de estas resoluciones es que aprendamos a VIVIR. La vida misma es tan efímera que se termina más rápido que un respiro. A veces nos perdemos en los quehaceres del día a día, en las metas inalcanzables y en las cosas materiales con tal de satisfacernos. Y en ese trajín del día a día, sucede algo inesperado que nos quita la vida, y en lo que menos sienten, se fueron de este mundo. Ni siquiera tiempo queda para preguntarnos ¿Qué no hicimos en esta vida? Porque simplemente vida, ya no tenemos. 

Es curioso que a uno le repiten toda la vida casos y casos de gente que está al borde de la muerte, o enfermos terminales y que ellos aprenden más a vivir que uno mismo. Y lo que no sabemos es que ellos tanto como nosotros tenemos esa fragilidad en la vida por igual. La diferencia está en que los que estamos "sanos" se nos olvida que así podemos perderla.

Me despido de este año para comenzar el siguiente con una frase que leí hace un tiempo en un blog de una mujer con cáncer terminal que falleció hace algunos años, y que siento que resume nuestra labor como seres humanos:

"El único propósito nuestro en este planeta es dejarlo mejor que como lo encontramos, tocar las vidas de otros, amar y ser amados, aprender a vivir lo mejor posible y a morir sin remordimientos." - Michelle Lynn Mayer

Les deseo a todos un feliz año nuevo 2011 y espero que dentro de un año todos puedan ver 365 días hacia atrás y sentirse satisfechos de haber sido lo mejor que pudiesen ser. Carpe diem.

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