Fue con esta decisión que me di cuenta de algo aterrador: los guatemaltecos que tienen acceso a las redes sociales son personas pesimistas, negativas, controversiales, quejumbrosas, alharacas, inconformes, y sobre todo mediocres. No hay noticia ni artículo de opinión que se publique en las redes sociales que no sea comentada de una forma despectiva, o que genere conflicto, pero sobre todo que acumula una negatividad enorme y se esparce a las demás personas como virus letal.
Muere una persona con dinero en Guatemala por un accidente en su helicóptero y no faltó aquellas personas negativas y resentidas que, en lugar de darle respeto póstumo a esa persona, simplemente comentaron groserías fuera de lugar. Luego ocurre una manifestación que concluye con un encontronazo entre campesinos y militares, y desgraciadamente fallecen unos campesinos. Inmediatamente pude ver la polarización, la segregación de mis chapines: Unos se volvieron racistas, otros revolucionarios, y otros se ahogaron en la paranoia del conflicto armado de los años ochenta. Pero a la fecha ninguno le rindió respeto a los fallecidos, Y más reciente, una amiga comenta una situación que tuvo con un restaurante de comida rápida, y no faltó la comitiva de guatemaltecos insolentes que se montaron encima tanto en los comentarios de mi amiga como los del restaurante. Y para más joder, ella se disculpa públicamente por haber sido un error, y la comitiva la acusa de traidora de la Patria.
Todos los días es la misma cosa: Quejas del gobierno, quejas de la autoridad, quejas de las manifestaciones, quejas de los productos y servicios del país, quejas de la gente mediocre hechas por gente más mediocre aún. Es un ciclo que nunca acaba, una espiral de opiniones y comentarios que asemeja al agua de un inodoro.
El problema es que el guatemalteco ordinario ya se acostumbró a la mediocridad; es parte de su diario vivir. Eligen a un gobierno, pero se desentienden de él durante 4 años. Se enteran de una noticia y antes de indagar la verdad, se encolerizan y vomitan pestes por las redes sociales, apuntan el dedo sin darse cuenta que tres de la misma mano le apuntan de regreso, son irrespetuosos, maleducados y les encanta hundirse en un rumor sin fundamentos antes de afrontar la realidad. Le hace falta coraje, se siente oprimido, amedrentado, violado. Tiene una empatía invertida: en lugar de comprender la situación de sus allegados, la castiga con insultos.
Creo que la única solución que tiene el guatemalteco para resolver este mal es tomando conciencia y abrazando el cambio. Una cosa es ser hipócrita y hacerse de la vista gorda a los problemas, otra es ser realista e intentar afrontar los problemas con una mejor cara, aprender a callar cuando es necesario, reconocer que el arma letal contra la insolencia es el respeto, y realmente creer que en uno mismo está el cambio. Pero si el guatemalteco sigue siendo ajeno a estos valores, continuará hundiéndose hasta colapsar.
La única esperanza que tengo hoy es en mi propia persona, porque esperar que mis paisanos cambien es esperar a que caiga nieve en el desierto. Lo mejor que puedo hacer hoy está en mis manos y en mis acciones, y definitivamente si algo aprendí de esta experiencia es que la sociedad siempre estará enferma, pero no queda más que uno mismo para darle la cura.
Si yo no cambio, nadie lo hará por mi, pero si yo pongo el ejemplo, alguien podría emularlo algún día.
Mi estimado, lastimosamente no tengo el gusto de conocerte, creo que a mi circulo de amistades le vendría bien otra persona buena, inteligente y tan centrado como vos.Acabas de expresar lo que en mi cabeza estaba trabado como un nudo y lo más bonito de todo, sin maltratar, sin insultar sino sutilmente diciendo la verdad acerca de nosotros, los guatemaltecos.Ojalá tu publicación la pudieran leer muchas personas y les permita abrir los ojos como lo hizo conmigo hoy y entender que el único cambio que este país puede tener esta en uno mismo.Gracias de nuevo por tan excelente publicación, estoy seguro que Guatemala un día te va a agradecer tu sinceridad... o no.
ResponderEliminarNo es un rasgo del chapin, es algo global. De la misma forma y casi con la misma intención que vos, me he distanciado en un par de ocasiones de las redes sociales y vi el mismo problema y confieso que te invade cierto malestar por lo que otras personas hacen, cuando en realidad no debería de importante tanto, en el sentido que gastas más energía señalando en vez de gastarla señalando un mejor camino.Ahora mismo estoy leyendo un libro, señala lo mismo que vos y muchos problemas más de la sociedad y la forma en que convivimos, desde restarse valor a si mismas, hasta el conformismo, pasando por violencia, materialismo, entre otro monton de "males". Es un libro impresionante, te jode cada página que lees y te hace consciente del punto al que hemos llegado como sociedad, como seres humanos. Quizás lo más sorprendente es que fue escrito en 1956 y permanezca siendo valido al día de hoy. El libro se llama Psicoanálisis de la sociedad contemporánea (The Sane Society en inglés) de Erich Fromm, si te interesa el tema te lo recomiendo solo hago la advertencia que si requiere cierto conocimiento de temas de psicología y sociología. ¿Qué más te puedo decir? Animo y que esa observación sirva para marcar el paso hacía otra dirección, una más humanista. Saludos, Iván.
ResponderEliminarCreo que si hablamos solo del problema y señalamos lo mal que estan las cosas estariamos haciendo lo mismo que todo el mundo. Estoy de acuerdo completamente que la unica esperanza reside en nosotros mismos, lo cual propone muchas cosas: no podemos esperar que otros hagan lo que nosotros no hacemos, no podemos depender de otros para que las cosas mejoren, pero sobre todo no podemos intentar cambiar el mundo solo porque se nos da la gana, solo podemos servir de inspiracion a otros. Pueda que noten el cambio y lo adopten o pueda que no, nuestra tarea no es cambiar a nadie es cambiar nuestra mentalidad y levantarnos por encima del nivel de vida que conocemos. Siendo mejores que nuestros padres, nuestros antepasados, y gente que marco la historia. No debemos olvidar que nada que logremos, por grande que sea podra ser disfrutado si las personas a nuestro alrededor no han crecido juntamente con nosotros, no estan obligados a hacerlo, pero si nosotros les servimos de algo, sera para inspirarlos al cambio. Cuando en Guatemala dejemos de ser indiferentes e individualistas sin razon, pondremos pensar en todo lo demas que soñamos alcanzar. Saludos,Ruth
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